¿Por qué está tan inclinada la
Torre de Pisa?




Pisa, la capital de Toscana (Italia) tiene unos 200.000 habitantes y dista unos 10 km de la desembocadura del Arno y 67 de Florencia. Se encuentra en una fértil llanura que en un tiempo distaba del mar solo tres kilómetros. Atravesada por el Arno es famosa en el mundo entero por su arquitectura. Sobresalen los “campanile” 70 en total; los campanarios eran muy populares en aquella Italia de genios como Galileo. En estilo, tipos más de moda eran las torres redondas y no muy ornamentadas, con ventanas arqueadas en la parte superior.

La decoración de los campanarios fue adquiriendo importancia y el mármol sustituyó al ladrillo. Pero los de Pisa dicen que están silenciosas desde 1910 cuando el cardenal Malfi los prohibió porque hacía vibrar el edificio; fueron un invento del siglo XV.

En la plaza del Duomo se encuentra la catedral y la Torre Inclinada de Pisa es de campanario. Fue construida para que permaneciera en posición vertical pero comenzó a inclinarse ligeramente tan pronto como se inició su construcción en agosto de 1173. La altura de la torre es de 55,7 a 55,8 metros extendiéndose 4,5 m de la vertical. La torre tiene 8 niveles, una base de arcos ciegos con 15 columnas, 6 niveles con una columnata externa que remata en el campanario. La escalera interna en espiral tiene 294 escalones.

Es de forma cilíndrica y sus siete cuerpos aparecen rodeados por 207 columnas. Sus muros están reforzados con fuertes barras de hierro y se ascendía a su plataforma superior por una escalera de 330 peldaños que no suben sino ingenieros y técnicos para auscultarla y darle vida o muerte en unos años.

La construcción de la Torre de Pisa se desarrolló en tres etapas durante un periodo de 200 años. La construcción de la primera planta de mármol empezó  en un periodo de éxito militar y prosperidad. La primera planta está rodeada de pilares con capiteles clásicos y arcos ciegos.

Existe controversia sobre la identidad del arquitecto: durante muchos años el diseño se atribuyó a Guglielmo Bonanno Pisano, un artista conocido residente en Pisa en el siglo XII, famoso por sus piezas de bronce fundido, particularmente en el Pisa Duomo. Bonanno Pisano dejó Pisa en 1185 y marchó a Monreale, Sicilia, regresando sólo tras su muerte. Su sarcófago fue descubierto al pie de la torre en 1820.

Después de que la tercera planta fue construida en 1178, la torre se inclinó hacia el norte debido a unos cimientos débiles (sólo 4 metros), en un subsuelo inestable. El diseño de esta torre era imperfecto desde sus comienzos y su construcción cesó durante un siglo, debido a las guerras entre los pisanos y los estados vecinos. Este lapso de tiempo permitió al suelo asentarse, de otro modo la torre habría colapsado.

Sólo en 1372 Tommasso di Andrea Pisano construyó la última planta (el campanario) y las campanas fueron instaladas. Se considera que su intervención combina armónicamente los elementos góticos del campanario con el estilo románico de la torre. Las campanas son siete, correspondiendo cada una a una nota de la escala musical; la mayor de ellas fue instalada en 1655. Sin embargo, tras la terminación del campanario, la torre empezó a inclinarse, esta vez hacia el sur.

Pocos años después de finalizada la torre, el daño en su estructura se hizo manifiesto y muchos de los elementos de piedra originales realizados en mármol de San Giuliano fueron sustituidos por mármol blanco de Carrara.

Lo que Galileo dijo y no dijo es leyenda para unos,historia para otros



Los pisanos nacen con la preocupación de que la Torre Inclinada, pueda caer antes de que ellos se mueran. Algunos la miran todos los días por la mañana. Ya la historia más que  leyenda nos cuenta que el famoso sabio Galileo, que estudiaba en la vecina Universidad, dejo caer dos proyectiles de cañón de diferente masa desde la torre para demostrar que la velocidad de descenso era independiente de la masa. La historia, aunque descrita por un estudiante contemporáneo y probablemente discípulo del propio Galileo, la consideran otros como una invención.

La otra verdad es que Galileo fue encargado de observar la torre con atención aún siendo muy joven e hizo la observación de que un candelabro colgado desde arriba de la catedral tardaba idéntico tiempo en cada oscilación cualquiera fuese la altura que le separara del suelo. Esto fue decisivo para la construcción de los carillones de la Torre. Más tarde arrojando piedras desde la Torre Inclinada Galileo demostró que cualquiera fuese su tamaño o forma tardaba igual tiempo en llegar al suelo. Esta teoría estaba en contradicción con la de Aristóteles y alejó a Galileo de Pisa y de la Torre inclinada por culpa de su tenacidad en defender sus teorías contra la Inquisición. Tuvo que retirarse a vivir medio escondido en Florencia hacia 1591.La Inquisición no toleraba la verdad.

Por esos días hubo hasta plegarias para que la torre se enderezara pero por lo visto no fueron escuchadas. En 1829 la torre se apartaba ya 5,5 metros de la perpendicular. Su inclinación se fue acentuando y en 1910 su inclinación era de 5´9 metros. Cosa parecida había pasado al “campanile” de Venecia que terminó por venirse abajo en 1902 y luego fue reconstruido.

La historia es contradictoria. La mayoría de los pisanos opinaban que la inclinación se produjo cuando la construcción alcanzaba la mitad. Un escritor contemporáneo les da la razón al señalar el origen de la inclinación con la finalización de la colocación de las “campanile” a principios del siglo XVII.

En 1838 el arquitecto Alessandro Della Gerarde excavó erróneamente alrededor de la torre para hacer visible la base. Esto causo una inundación de ésta y ocasionó un nuevo incremento de su inclinación. Eso hizo temer por primera vez un colapso a corto plazo.

En 1850 se apartaba 4,10 metros de la perpendicular.

En 1910 la desviación era ya de 4,14m. . Su inclinación se acentuó en los años 20 y según los arquitectos desafiaba a las leyes de la gravitación hasta el punto que podía caer en cualquier momento, en un día de viento por ejemplo como había ocurrido en 1909 al “campanile” de Venecia. Fue entonces que el cardenal Malfi prohibió hacer sonar las campanas y organizó las primeras rogativas.

Desde el cuarto piso se observaban las correcciones de la inclinación que se han querido hacer. Las columnas, más altas en un lado que en otro, son prueba fehaciente de los esfuerzos hechos para dar horizontalidad a los pisos. También es una prueba el que los muros fueran reforzados con barras de hierro. En la citada facha de 1910, ante la alarma que produjo el comprobarse la creciente inclinación de la torre, la Comisión real italiana comprobó que los cimientos en origen habían sido mal columnados o que las medidas de la torre no habían sido bien comprobadas a principios del siglo XIX.

 Para corroborar los estudios hechos en certificación de la seguridad del monumento, la embajada italiana en Londres procuró descubrir el paradero de las medidas de la torre tomadas en 1817 por los ingleses Cresy y Taylor. Estas medidas son las mismas que constan en la obra sobre arquitectura publicada por los mencionados autores. En el primer experimento llevado acabo por Cresy y Taylor, la plomada acusó una inclinación de 3,815m. Para comprobar si la medida era exacta se descolgó sucesivamente la cuera de un cilindro sólido, hace tiempo que la torre se habría derrumbado. En 1910 la torre se hallaba 4,85m. fuera de la perpendicular, incluyendo la proyección de la comisa, que era de 4,14m., lo cual demuestra que desde 1817 hasta 1910 la desviación aumentó en 30,5 cm.  y que la estabilidad de la torre está seriamente amenazada

Las promesas de Mussolini y las amenazas de la II Guerra Mundial.

En 1934 Benito Mussolini ordenó”manu militari” colocar la torre en posición vertical, y según un periodista lo prometió a los pisanos por su honor, por lo que se vertió cemento en su base para evitar filtraciones. El resultado fue inesperado, la torre se hundió aun más en la tierra reblandecida.

Durante la Segunda Guerra Mundial el ejército de los Estados Unidos destruyó todas las torres cercanas en Pisa debido a la amenaza que suponían los francotiradores enemigos desde esas posiciones, Se programó la voladura de la Torre inclinada, pero una orden de retirada en último instante la salvo de la destrucción, porque la situación del frente cambió y eso la salvó, la estrategia valía menos que la historia y las protestas populares pacíficas. La víspera, muchos creyeron ver en eso un milagro.

El 27 de febrero de 1964, el gobierno de Italia pidió ayuda internacional para prevenir la caída de la torre, Un conjunto de ingenieros, matemáticos e historiadores de todo el mundo se asignó al proyecto y debatieron sobre los métodos de estabilización en las Islas Azores. Tras dos décadas de trabajo, la torre fue cerrada al público en enero de 1990.



En 1991 la Torre de Pisa aceleró el proceso de su inclinación respecto al año anterior en 1,2mm. Se le tomaba la “temperatura” en centímetros todos los días. Pero no estaba sola. El comité de científicos la vigilaba y la vigila día y noche. En el año 200 pensando en consolidarla como una especie de corsé en la cintura, largos cables, pero ¿dónde apoyar los cables?.
Podía ser peor el remedio que la enfermedad. La administración italiana, laicos y religiosas a la par, la dejó a la Providencia. El Ministerio del Trabajo italiano ha gastado ya  grosso modo, ocho millones de dólares, para enderezarla desde la primera y la segunda cornisa. Según los expertos es allí donde la torre sufre su peor inclinación y es allí donde se le ha puesto más de un corsé de acero al intentar sujetar los cables inútilmente.

Pero a principios de la era del 200, el ingeniero británico John Burland, del comité de expertos, hizo observar que la torre se hundía más en tiempos de sequía que en épocas de lluvia. Al analizar el subsuelo descubrió el secreto, al comprender el mecanismo de su deslizamiento o hundimiento. La capa freática  (de aguas subterráneas) horadaba el subsuelo desde hacía siglos. Ahora está separada de la superficie del suelo, una treintena se metros de arcilla, amenazada solo 2,97m. de los cimientos. La arcilla se puede deshidratar y volverse quebradiza. Había que actuar.