La resurrección de la Patata.



En una declaración fechada el 22 de diciembre de 2005, la ONU proclamó 2008 Año Internacional de la Patata, recalcando el "papel que la patata puede desempeñar en el desarrollo de la seguridad alimentaria y en el esfuerzo de erradicción de la pobreza".

Cuando se estima que la población mundial va a aumentar en unos cien millones de personas por año en las dos próximas décadas y que el 95% de ese crecimiento afectará  los países en vías de desarrollo, el desafío no es irrisorio en absoluto.

La patata, rica en vitamina C y potasio, puede contribuir a reducir la mortalidad debida a la malnutrición. Su consumo está disminuyendo en Europa, pero aumenta en los países en vías de desarrollo, donde se multiplicó por dos en 40 años.
En menos de dos décadas, China se ha convertido en el principal productor de patatas del mundo, sobrepasando a Rusia, Europa y Estados Unidos, tradicionales grandes productores y consumidores del tubérculo.

El hombre inicia en los Andes la cultura de la patata

  La historia de la cultura de la patata.que algunos prefieren llamarla”domesticación,” tanto como su difusión posterior, esta siendo ensamblada poco a poco a través del trabajo conjunto de distintas disciplinas científicas. Así, a la interpretación de los restos arqueológicos y paleobotánicas se suman  los datos aportados por la genética y la biogeografía de la papa cultivada y sus congéneres silvestres, así como a las analogías que los etnobotánicos pueden realizar a través de observaciones sobre el cultivo, procesamiento y almacenamiento de la papa aún hoy que muchas comunidades indígenas llevan a cabo. Estamos en América mucho antes de Colón.

  Tratamos de llevar al quienes nos siguen la historia de la papa (patata). No es tan fácil. Y requiere quizás del sufrido usuario la mejor dosis de sus disponibilidades de paciencia.

   Los asentamientos de poblaciones andinas primitivas de cazadores, pescadores y recolectores, localizadas   en regiones con abundantes recursos disponibles de caza o pesca, tenían su propia agricultura, muy pobre. Precisamente, ese es el caso de los primeros asentamientos humanos que desarrollaron la cultura Tiahuanaco en la cuenca del lago Titicaca, donde además de la pesca encontraron aquenidos (en aymará "tían huanacu" que significa en español “hay guanacos”).

  La cultura Tiahuanaco, la primera cultura alto Andina, tuvo estrecha conexión con la segunda Cultura Wari, con centro en la cuenca de Ayacucho, Perú. En la región central de Perú, en el Cañón de Chilca al Sur de Lima, el antropólogo F.A. Engel (1970) encontró papas fósiles con una antigüedad estimada de 10.500 años y verificada de 7.000. Más tarde, fueron hallados, más de  20 tubérculos de papa provenientes de 4 sitios arqueológicos diferentes situados en el valle Casma del Perú, los cuales tienen una antigüedad de 4000 a 3200 años.

 En realidad la caza y domesticación de los aquénidos (guanaco, llama, alpaca y vicuña) fue el paso previo hacia la cultura de la papa debido a que el estiércol de estos animales  se acumulaba en los corrales en los cuales eran encerrados y los cazadores y domesticadores de estos animales  observaron con asombro, el crecimiento exuberante de  diferentes especies de plantas silvestres durante la época de lluvias (diciembre a marzo). en particular cerca de los montones de estiércol descompuesto.

  La observación diaria de las plantas que allí crecían por parte de toda la familia, apreció el hecho de que la especie silvestre de papa Solanum brevicaule las  heladas. Los tubérculos  quedaban como almacenados sobre suelo seco y frío durante todo el invierno (junio a agosto).Y eran comestibles. Y así  inició el hombre en los Andes, la cultura de la papa (patata).

  Después del período de reposo (de mayo a septiembre), los tubérculos iniciaban la brotación utilizando para ello su reserva de agua (75 a 80%) y estimulados por las primeras lluvias estivales. Los brotes emergían del suelo cuando todavía no había ninguna otra vegetación en la superficie, por lo cual, eran fáciles de distinguir y de cosechar.

  Estos tubérculos cosechados después de la brotación, recibieron el nombre de "q'ipa papa" en aymará y eran utilizados para semilla o para consumo. Posiblemente de esta manera comenzó la presión selectiva natural del hombre, hasta obtener tubérculos de mayor tamaño y mejor calidad, como los de la primera papa cultivada (Solanum stenotomum).La papa, pues, es en origen  aquella planta silvestre que afloraba en el estiércol de los aquenidos (guayacos, llamas, vicuñas, etc..)

El arte provee un testimonio adicional del papel central que tuvo la papa, y la antigüedad de los productos procesados a partir de estos tubérculos, en las culturas pre-colombinas. En las cerámicas de la cultura Moche del norte del Perú (Siglos I a VII) se muestran o representan tubérculos de papa o chuños, como también en urnas de la cultura Wari del Valle de Nazca (Siglos VII y VIII) o en vasijas incas, más tardías.

Las primitivas variedades cultivadas de papa (papas indígenas o criollas) se hallan ampliamente distribuídas a través de los Andes, desde el oeste de Venezuela hacia el sur hasta el noroeste de Argentina y la isla de Chiloé y el archipiélago adyacente de Chonos en el centro y sur de Chile. Como se ha apuntado antes, esas variedades exhiben una gran diversidad  en su morfología y fisiología, lo que ha sucitado una gran cantidad de controversias entre los investigadores acerca de su ordenamiento taxonómico que todavía no han sido definitivamente resueltas.

 La especie silvestre de la cual derivan las papas criollas ha estado durante mucho tiempo en disputa. No obstante, todas esas hipótesis se centran en un grupo de 20 especies silvestres muy similares entre sí y que, al carecer en la actualidad de un tratamiento taxonómico aceptado universalmente, se las ha dispuesto en el denominado complejo de Solanum brevicaule.  que se distribuye hoy desde el centro del Perú hasta el noroeste de Argentina y sus miembro son morfológicamente muy parecidos a las papas criollas.

  Los análisis clasísticos y genéticos llevados a cabo utilizando  gran cantidad de información del ADN tomado de todos los miembros del complejo de S. brevicaule y una muestra representativa de las variedades criollas  indican que todas  forman un clado monofilético derivado de los integrantes peruanos del complejo.

   Estos estudios genéticos indican que la papa fue domesticada originalmente en una amplia área del sur del Perú a partir de una sola especie silvestre. Desde ese sitio, la papa se difundió hacia el norte y hacia el sur, distribuyéndose por toda Latinoamérica.
  --Tan sólo esperamos que los agricultores peruanos que han mostrado interés en  variedades genéticamente modificadas (MG), recapaciten  y piensen  las consecuencias que para el pueblo andino y para el mundo podría tener una decisión errada.

Se han conseguido híbridos (uno con el tallo hundido en la tierra y las hojas cubiertas de una pelusilla que espanta a los insectos.  Esa nueva patata “pelosa” (nombre provisional) es el fruto de investigaciones llevadas a cabo en los laboratorios de la CIP y en la Universidad de Cornell de los Estados Unidos. Pero naturalmente esos “logros” tendrían que pasar examen ante quienes con razones poderosísimas están contra los transgénicos, en pro de nuestra salud, el medio ambiente y la humanidad.

Cuando los conquistadores se llevan el oro….y las papas

  Organizaciones como “Amigos de la Tierra”,”Greenpeace” y otras están al tanto de lo que ocurre con los transgénicos y como muestra ofrecemos  bajo el título “La patata transgenica, una nueva amenaza” su reacción-protesta ante ese andar sobre la cuerda floja de la UE sobre la patata transgénica que ofrecen las multinacionales, cuando el rechazo debía de ser fulminante, de oficio, cuando la patata genéticamente modificada no cumple los requisitos marcados por la legislación europea y, además, contiene genes claramente desaprobados por la Organización Mundial de la Salud.

 Para completar nuestra historia, digamos que los conquistadores no podían llevarla en grandes cantidades a España como querían los Reyes Católicos, hasta que se organizó una flota mercante especial. La patata pasaba  el mar junto a joyas y objetos de oro, plata, pedrería y demás tesoros arrancados a los incas.

1596  es la fecha oficial de su  consumo corriente homologado en el viejo continente aunque en la corte debió de ser muy anterior. En Inglaterra aún se discute si la patata  es un producto traído por  Sir Francis Drake o Sir Walter Raleigh por quien Isabel I de Inglaterra sentía verdadera debilidad. De la rivalidad de los dos corsarios nació una gran verdad: que la patata no procedía de Virginia, teoría que tuvo que ser desmentida por los latinoamericanos en 1930 y que fue una de las causas por las que la Internacional de la Patata se halle en Lima. En Europa su triunfo fue inmediato, pero otras solanáceas le hacían competencia, tales como el pimiento, el tomate y la berenjena.


Hace tres siglos la gente en Europa dejó casi de consumirla porque se murmuraba que engordaba, que producía la tisis, el raquitismo, la lepra y que era alucinógena. En 1619, Federico el Grande de Prusia trató de restablecerla en su sitial, sin lograrlo. La recuperación de la patata en el viejo continente (que se echaba a los cerdos) fue obra de Luis XIV de Francia quien la introdujo en el menú real.

   Entre las dos guerras europeas (año 1914  y siguientes y mundial de 1940 y después) la patata y casi sólo ella permitió a poblaciones hambrientas del viejo continente subsistir. Sólo ahora ha sido elevada la patata a la categoría que tiene en el terreno alimenticio y de la dieta. Es rica en vitamina C, lo que salvó del escorbuto a los marinos que la consumían. Es rica en vitaminas del grupo 1 y 2, en vitamina A, en potasio (que protege nuestro corazón) y en otras sales minerales, tales como el calcio, el fósforo y el hierro.

  La  parte comestible está compuesta de un 80% de agua y otros amidos y glúcidos. Están presentes también  muchos aminoácidos como la alanina, arginina, ácido glutámico, lisina, prolina y otros. No es ahora solo alimento de los pobres sino de todos. En Francia se pueden adquirir hasta diez libros diferentes de cocina gala a base de patata.

En Europa y ahora en los países en que los “snack-bars” proliferan,  principalmente en los Estados Unidos, donde se consumen  unos cincuenta mil  millones de kilos, cifra aleatoria. Sin embargo hoy se hace casi antipática en Irlanda, Alemania, Holanda, Bélgica y Austria. Es un producto complementario en el campo de la agricultura en que prevalecen cultivos más rediticios como el maíz y ahora la soja. El área cultivada de patata, en Europa, constituye sólo un 4% de la superficie agraria.

Su adaptabilidad la hace un producto ideal para los países de África y Asia muchos de los cuales apenas la conocen. Tiene un nivel de alta productividad en relación con la mano de obra, una producción prolongada de Sur a Norte y es ahora cuando se está estudiando intensamente.

La patata es una planta herbácea de la familia de las solanáceas. Las patatas del mercado proceden de 150 especies principales, de las cuales las mejores son la Solnum Andigenum y la Solanum Tuberosum. La primera se produce en los Andes peruanos y bolivianos y la segunda en Chile meridional. Se ha convertido, tras muchos estudios, en una planta perenne. Las raíces están muy ramificadas lo cual permite al fruto absorber del terreno agua y elementos nutritivos.

 La Gran Hambruna de Irlanda origen de la Gran Diáspora

Pero en el siglo pasado,se produjo una desgracia humana histórica: la denominada Potatoe Famine, la Gran Hambruna irlandesa (en inglés Great Famine o Great Hunger y en irlandés An Gorta Mór o An Drochshaol), causada entre otros motivos por la escasez total de patata entre los años 1845 y 1849 y siguientes,   alimentaro básico (y casi ünico) en todo el país.

   La Hambruna se gestó durante unos cincuenta años mediante la desastrosa concurrencia de factores como la ineficiente política económica del Reino Unido y el monopolio económico, político y social, según mayoría de historiadores, de los grandes señores”del castillo”, terratenientes y gobernadores de origen inglés que dominaban Irlanda y que no hicieron nada para remediar o siquiera paliar la angustiosa situación.

  Por supuesto  los métodos de cultivo eran inadecuados, no había semillas, los utensilios de labranza eran primitivos etc… pero la falta absoluta de medios y conocimientos del agricultor irlandés no parecía inquietar  la indiferencia de Londres. La desafortunada aparición del tizón tardío, racha o mildium de la papa, provocado por el hongo Phytophthora infestans que destruía rápidamente uno de las más importantes alimentos de la época, la patata, hicieron el resto.

 Las consecuencias de la hambruna se dejaron sentir hasta después de 1851. No se registró oficialmente el número de muertes causadas por ella, pero la cifra estimada se sitúa entre 500.000 y  millón y medio de víctimas en los años siguientes a 1846. Además, dos millones de exiliados forzados, huyendo del hambre, produjeron un éxodo masivo de irlandeses que se llamó eufemísticamente”la gran emigración” a Gran Bretaña, los Estados Unidos, Canadá, Argentina y Australia.

 A ese desastre  se le debería llamar la Diáspora Irlandesa del Hambre. En ella está el origen de otros fenómenos políticos generados, según los irlandeses, por el egoísmo glacial del capital de la City londinense y de la monarquía inglesa.

  Hay una notable diferencia entre la Gran Hambruna y otras crisis humanas que ocurrieron entonces en el Imperio, a la vez que la Revolución Industrial. Los efectos inmediatos en Irlanda aparte de la devastadora aniquilación del medio
rural de un país  rural, habían de ser decisivos para la historia de Europa.

 Entre los que sobrevivieron, sus hijos y los nostálgicos se generó un sueño irrenunciable: la Irlanda Libre. Pensaban que de haber existido la nación irlandesa tal catástrofe no podía haber ocurrido. Y vino el levantamiento desesperado del día de Pascua de 1916 en Dublín contra “los del castillo”, aplastado por Londres con sangre. Y en la derrota se fortaleció el espíritu de la Irlanda Libre: los sueños se hacían realidad. También surgió  un sentimiento totalmente antibritánico y antimonárquico en Irlanda y en la Diáspora con aquel dicho aparentemente negativo de que “lo que es bueno para Inglaterra es malo para Irlanda”. La historia de lo que pasó en años siguientes se sabe. Y tiene mucho que ver con “la Potatoe Famine” y de ahí que tengamos que traerla a colación.


La Patata transgenica, una nueva amenaza:

Se plantean nuevas amenazas para los consumidores europeos. La Comisión Europea está decidida a ignorar su opinión y seguir introduciendo nuevos cultivos modificados genéticamente (MG) en Europa. No es suficiente con el maíz, ahora la Comisión se dispone a decretar, sin el apoyo de todos los países miembros, el cultivo de una patata transgénica. Su aprobación supondría el primer cultivo transgénico autorizado en la Unión Europea (UE) desde hace diez años

En una votación en el Consejo Europeo de Agricultura del pasado mes de Julio, la patata transgénica no obtuvo el visto bueno de todos los países miembros. Once estados miembros votaron en contra, seis se abstuvieron (entre ellos España) y el resto votó a favor. Sin embargo, la Comisión Europea ha anunciado su intención de aprobar la patata transgénica para su cultivo en la UE.

 La opinión pública europea sigue mostrando un rechazo total a todos estos productos, con encuestas que indican que la mayoría de los europeos piensa que los alimentos transgénicos no deberían ser promovidos y que éstos son considerados como inútiles, moralmente inaceptables, y como un riesgo para la sociedad. Aún así, la Comisión Europea, fuertemente presionada por Estados Unidos  y por la industria, está dispuesta a asumir el riesgo.

Esta patata transgénica ha sido modificada genéticamente por el gigante de la industria química BASF para incrementar su contenido en amilopectina, que se utiliza en la producción de almidón con fines industriales tales como la producción de papel. Está diseñada para su uso industrial, no para entrar en la cadena alimentaria. Sin embargo, BASF asegura en su solicitud de autorización que “no se puede descartar que esta patata sea usada o termine apareciendo en la alimentación”.

BASF está tramitando también solicitudes para el uso de su patata MG en alimentación animal y humana, pero su inminente aprobación sería exclusivamente para su uso en producción de almidón. Si la propia empresa afirma que no puede prevenir la entrada de su producto en la cadena alimentaria, la aprobación de este cultivo implicaría, entre otras cosas, que estas patatas MG podrían ser cultivadas y entrar en nuestra alimentación antes de su evaluación y autorización para el consumo humano.

Una nueva amenaza para el medio ambiente y nuestra salud
 
Esta patata, conocida como Amflora, tiene el visto bueno de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en sus siglas en inglés). Aunque dado el historial de esta agencia, su aprobación no es precisamente una garantía de seguridad.
 
Esta patata transgénica contiene genes de resistencia a los antibióticos. Bajo la legislación europea, este tipo de genes tendría que haber sido eliminado antes de diciembre de 2004. Organizaciones como la Organización Mundial del Salud (OMS) o la Agencia Europea del Medicamento han afirmado que los antibióticos para los que esta patata incluye genes de resistencia tienen un “importante papel” en medicina. La propia EFSA reconoce que el cultivo de esta patata puede provocar la aparición de resistencia a los antibióticos en el hombre, pero argumenta que no supone un riesgo “relevante” para la salud humana o el medio ambiente.
 
Por otro lado, la evaluación de riesgos de la repetida patata no cumple los requisitos marcados por la legislación europea. No se ha estudiado el impacto de la patata transgénica sobre el medio ambiente, tan solo sobre la fauna circundante. Además, falta información básica sobre su seguridad para la salud. La EFSA reconoce que los datos ofrecidos por BASF muestran muchas irregularidades, incluyendo las toxicológicas que podrían tener implicaciones serias en la seguridad alimentaria.
 
Pero además se ha ignorado el riesgo de contaminación. La patata se considera un cultivo de bajo riesgo en cuanto a contaminación por polen, pero es un cultivo de alto riesgo de contaminación debido a los tubérculos que quedan inevitablemente en el suelo tras la cosecha. Es prácticamente imposible recoger la totalidad de la producción, con lo que los tubérculos pueden crecer la temporada siguiente, contaminando la siguiente cosecha. Además, la experiencia con el maíz transgénico nos muestra cómo en la práctica la separación de las cosechas en recogida, almacenaje, transporte o procesado es una utopía.

¿Qué sentido tiene seguir apostando por una agricultura transgénica?

 
No se han aprobado nuevos cultivos transgénicos en la UE desde hace diez años. Los que ya están en cultivo no han mostrado ventajas para los consumidores ni han demostrado ser más productivos, además de generar multitud de casos de contaminación genética. Presentan graves riesgos para la salud humana y el medio ambiente. Se ha demostrado que las prácticas agrícolas sostenibles como la agricultura ecológica estimulan más la economía e incrementan la competitividad de la agricultura europea en mayor medida que la apuesta por los transgénicos. Además, no hay mercado para los OMG, ya que la opinión pública sigue mostrando un rechazo frontal.
 
Organizaciones tan respetables en el área de los transgénicos y otras, tales como “Amigos de la Tierra” (Europa e Internacional), Greenpeace ,y otras entidades ecologistas con una gran experiencia biotecnológica, en esta razonada protesta que hemos reproducido íntegra contra la Comisión Europea la rechazan.
 
Consideran que la UE cede ante la presión de EE.UU. y se propone seguir introduciendo transgénicos en nuestra agricultura y alimentación solo para favorecer los intereses de las multinacionales. Todo ello, inadmisible.
La experiencia anterior con el maíz, verdaderamente lamentable, debería hacerles aprender de sus pasados errores. Pero no.
Ante ello David Sánchez Carpio, responsable de “Amigos de la Tierra” les dice: “¿Patata transgénica? No, gracias”.

La patata, por fin, ha pasado al arte gracias al pincel de Vincent Van Gogh, cuyo cuadro “Los comedores de patatas”, realizado en 1895, vale hoy muchos millones. Ciertamente el pintor no sabía todo este rollo que precede y, de haberlo sabido, hubiera pintado a los comedores de papas ante un cartel que advirtiera “patatas no transgénicas”.

Las técnicas modernas y la ingeniería genética afirman constituir una garantía contra los insectos, ¿pero que hay de nuestra salud y la nuestros hijos?.Las garantizan las multinacionales con sus jugosos beneficios? Los aventurados saltos con pértiga de la cadena trófica aunque bien pagados no pueden llevar al hombre sino a un desastre genético.