La caza del Monstruo de “LOCH NESS”
Un enigma inmune al cambio climático



En 1985 La compañía “Lowrence Electronics”, de Tulsa, Estados Unidos, respaldada por “Caley Cruisers” de Inverness (Escocia) y la “Loch Ness Monster Exhibition” se unieron en una fantástica operación sin anales en la historia, para cazar a “NESSIE”. Fracasaron. Muchos han recorrido los 38 km, de largo por uno y medio de ancho que forman Loch Ness en el Great Glenn ( Gran Valle), una falla geológica de unos 3000 millones de años, con una superficie de 61 km2 a 15,90m. sobre el nivel del mar. Su profundidad es de 240m. y su fondo, plano. Sus aguas frías, ácidas y oscuras, no se han helado nunca en invierno. Allí vive el Monstruo Nessie, jamás encontrado, aunque muy buscado.

 La historia de Nessie data de hace 1500 años, cuando, según la leyenda, San Columba intentó capturarlo perdiendo a uno de sus hombres. El Dr. Johnson, en 1773, dijo que el lago merecía un estudio serio y su paso a la historia de Escocia. El 28 de abril de 1933, los MacKay de Drummadochit, afirmaron haber visto “una especie de ballena”, según el periódico “Inverness Courier”, que bautizó a ese cuerpo extraño con el nombre de “Monstruo de Loch Ness”. Hay que decir que los MacKay eran dueños del cercano hotel Drummadrochit. El “monstruo” sí entraba en la historia.

El “Daily Mail” de Londres montó una expedición en 1933. Su director Lord Rothemere, empedernido bromista, pareció tomar muy en serio el tema. Aunque eran Navidades los hoteles de Inverness se llenaron. El circo Bertran Mills ofreció un premio e 20 mil libras al que llevara a sus arenas al monstruo. Poco después, un ginecólogo de Londres, Robert K. Wilson, regaló al Dr. Constante Whyte una instantánea del animal. Este la vendió por mil libras al “Daily Mail”, que la publicó. En la historia del monstruo ésta es “la fotografía del doctor”. Un director de Banco en 1955 logró otra fotografía desde el castillo de Urqhart, pero en cuanto a fotos la mejor es la de Peter O´Connor, tomada en mayo de 1960.

La literatura y la leyenda

Se han publicado más de cien libros sobre “Nessie” y el monstruo tuvo también la oportunidad de aparecer en TV en el verano de 1960 cuando el ingeniero Tim Dinsdale mostró en el programa de la BBC “Panorama” un cortometraje sobre un objeto captado por su cámara a un kilómetro de distancia moviéndose erráticamente. Dinsdale ofreció la proyección en diez ruedas de prensa.

Lamentablemente, por fin el monstruo fue institucionalizado. Se formó el llamado Lonch Ness Investigation Bureau encabezado por el diputado David James (procedente del aristócrata colegio de Eton) y seguido por Peter Scott, hijo del celebre explorador de la Antártida. El cuartel de la nueva organización se instaló en Urghart.


Se estableció en fecha todavía reciente una vigilancia permanente de estudiantes de Oxford voluntarios que tomaban constantemente fotografías. Pero al cabo de unos meses  cansados de esta vigilancia pidieron al buró que cerrara: no había nada que hacer. Entretanto se habían gastado 100 mil dólares de la Comisión de Desarrollo de Escocia y 20 mil de la Field Entreprises Education Corporation de Chicago. Principalmente en cerveza.

Fanáticos (y aprovechadores del monstruo), los hay por cientos. Uno es Frank Searle, que tiene una tienda de fruta en Londres, cuyo escaparate está lleno de recortes y fotografias de “Nessie”. Afirma haber visto al animal hasta 27 veces en 23 mil horas de observación. Recibe 4.500 cartas semanales de todo el mundo y algunos cheques. Vende pocas manzanas, pero se estaba haciendo casi millonario antes de la crisis.

Cuando entraron los “Beatles” 



Hace uno cuantos años, cuando apareció en Loch Ness un norteamericano con un submarino amarillo, los “Beatles” lanzaron la canción “The Yellow Submarine”, trataban de ponerse en actualidad, pero promocionaron al monstruo Hacia el 1990,  entró en escena DR. Rines, presidente de la Academia de la Ciencia aplicada, de Boston. Por medio de un sonar detectó, desde el barco “Narwal”, la presencia de un “objeto” de 15 metros de largo. Las cuatro fotografías que identificaban a “Nessie” fueron enviadas al Instituto de Tecnología de Pasadena, donde existían ordenadores capaces casi de “tocar” los objetos de las fotos.

El Dr. Zug, de la Institución Smithsoniana, representante del zoo londinense y hombre muy severo, consideró las pruebas del Dr. Rines como “claramente insuficientes”.

En  junio de 1975 el Dr. Peter Scott, canciller de la Universidad de Birmingham, escogió entre 1.000 seis fotografías que presentó en Edimburgo en medio de aclamaciones. Pareció darles crédito y consideró que el monstruo era científicamente un “Nessiteras Rhomboteryx”, que es el anagrama latino del “El monstruo de Mentiras Visto por Sir Peter”. Su encanto personal entre los espectadores cayó verticalmente. Luego Sir Peter, cuyas representaciones de ánades volando en las lagunas de Escocia han enriquecido la cultura pictórica de muchas casas de barrio, hizo, en base a las seis fotos, un dibujo idealizado de los monstruos. Las seis fotografías fueron publicadas en el “Daily Mirror”, que se agotó en Escocia y en Londres. Pero lo que allí se veía podía ser una rama de árbol movida por el viento o un saco de plástico. Podían ser también sacadas de “La vida privada de Sherlock Holmes”  que mostraba al monstruo moviéndose por medio de una complicada técnica.

Sospechando que estaba siendo victima del buen humor de Sir Peter, la Universidad de Edimburgo canceló todo su show en torno a Nessie, “hasta que se logren pruebas más serias”. El Dr. Rines y Mr. David James dieron una conferencia conjunta en la sala de proyecciones de la Cámara de los Comunes, cosa que aprovechó el primero para ofrecer a la venta la colección de 1000 fotos por 100.000 dólares. No halló comprador.

Ahora que la cosa va en serio, tras varios años de un silencio más o menos mitigado. Las investigaciones científicas que hicieron norteamericanos y escoceses para detectar al monstruo llevaban el sello de lo científico. Adrian Shine, director de la “Operación Deepscan”, declaró en 1985 al “The Times”, que no se trataba de una búsqueda a ciegas de un monstruo. Se  estudiaba la distribución de peces y sus características en los lagos de Escocia y la temperatura de las aguas “por si un monstruo puede entrar desde el mar y pasar allí el invierno”. El Museo de historia Natural de Londres  dijo que respaldará la tarea siempre que se cumpla la Ley del Parlamento de 1934 que prohíbe hacer el menor daño “a cualquier especie de pez que se mueva en las aguas de los lochs escoceses, cualquiera sea su tamaño”.

Es una lástima que ningún neuropsicólogo haya intervenido para nada en la cosa del monstruo. El podría explicar como, incluso el más inteligente de los mortales puede tener visiones reales…y equivocarse. Pero, como dicen los escoceses: “Larga vida a Nessie”. Porque es mas inofensivo ver el monstruo para ganar notoriedad que secuestrar un avión y, después de las plataformas de Mar del Norte, lo más rentable en Escocia sigue siendo “Nessie”.

Aunque no se trataba de una observación, el 27 de Junio de 2001 muchos diarios en todo el mundo reportaban la visión de un geólogo italiano planteada durante un coloquio en Edimburgo, quien afirmó que “la falla geológica Great Glenn, donde se situa el lago, es muy activa, “y el monstruo puede ser simplemente una ilusión creada por la actividad sísmica”. Para este investigador, los terremotos de la zona originan esas curiosas ondulaciones en el agua y los movimientos de materia en las profundidades. Un hecho que avala esa hipótesis-terminó el geólogo italiano es que la mayoría de las apariciones se han registrado en el extremo norte del lago, donde “la actividad sísmica es más importante”.



Hay algo cierto en lo que dice el geólogo italiano y es que “las apariciones” se han registrado en el extremo norte,  lo que implica que las ha habido. Es difícil saber lo que hay o no hay tras una aparición porque una afirmación rotunda de que todo es ahora cuestión sísmica sería negar el fascinante mundo de la parapsicología con las historias de aparecidos y desaparecidos, fantasmas, espectros, duende, etc…

 Lo malo del positivismo de la ciencia moderna es que no deja nada a la imaginación y sería injusto dejar seca la imaginación de Escocia, incluidos los niños, quitar el monstruo de su escudo y asunto terminado. La sismografia dixit.

Seria algo como prohibir las góndolasen Venecia, sustituirlas por canoas sin remos importar buenos pilotos y dejar a los gondoleros en el paro, prohibiendo, asimismo, a las jóvenes parejas de enamorados, extasiarse con ese mundo tan bello aunque maloliente, por problemas de ecología. Hay soluciones intermedias y una es: permitir que cada uno cumpla sus sueños aunque estos puedan parecer al científico algo esotérico.