La rana Ibérica
de hecho extinguida



Este reportaje sería imposible sin la inspiración y referencias que me han proporcionado los estudios de David Green, que empezaron débilmente hace unos 15 años en una banda de arena y cañáverales, en las riberas de Long Point del lago Erie (Ontario) en el estado de Quebec, Canadá, siguiendo su vocación del estudio de  los batracios (del griego "batrachos").

Tiene unos 50 años y cuando tenía 10 años,  en vez de inscribirlo en un club de hockey sobre hielo, su madre le inscribió en la Sociedad de Historia Natural de Vancouver. Desde que estudió este tipo de anfibios supo que era esa su vocación.

Le atrajo, sobre todo, su adaptación al medio ambiente y sus cualidades de centinelas del lago. En Canadá abunda el sapo de Fowler, especie que ya entonces estaba amenazada. Así que al atardecer, David se ponía sus botas de goma, con buen o mal tiempo y se daba un paseo por las orillas del Erie. Con el tiempo llegó a la conclusión de que estaban en plena fase de extinción.

Colabora actualmente con el Ministerio del Medio Ambiente de Quebec y lo que observó él en Canadá lo han observado otros "erpetologistas", que son los dedicados a este anfibio en todas sus clases. Y las líneas que siguen han sido inspiradas por los estudios de David Green, que se centran en la rana de Fowler, aunque sus características sean comunes a todas las especies de batracios y la diferencia entre un sapo y una rana son mínimas, siendo la más notable la de que algunas ranas tienen la pupila del ojo ovalada verticalmente.

Estaba sobre la tierra hace 180 millones de años. Pero ha desaparecido prácticamente y quedan sólo unos ejemplares, lo mismo que otras de su raza, como la patilarga, la bermeja y la ágil. Cumplía su función (comerse los mosquitos) y aparecer en los cuentos de los niños. No quedan sino las de laboratorio, ahora que se habían descubierto en ellas sustancias muy aprovechables para la ciencia médica.

La rana, anterior a los dinosaurios

Los batracios, las ranas, sapos y salamandras están en peligro y eso que han resistido todas las catástrofes climáticas de la tierra. Empezó su regresión, por lo menos en Europa, hace unos 25 años. Se trata, vistos uno por uno, en cuanto a las causas de su extinción, de  problemas locales, del fin de los terrenos húmedos hoy destruidos, de marismas resecas, de estanques polucionados. Pero lo inquietante en que muchas mueren sin una razón particular. Son, pues las primeras víctimas del cambio planetario, del efecto sierra, de la sequía, de la desertificación.

Su peligro invita a echar un vistazo sobre su historia. Si bien  hubo 150 millones de años de evolución, algunos les dan una antigüedad de 350 millones de años, entre el pez y el reptil, del renacuajo o samarugo (como se le llama en América Latina) a la rana (que tiene todo lo de un vertebrado terrestre), sigue habiendo una diferencia total.

Ambos han  tenido siempre vida propia. Es decir, la rana ha sido la misma siempre. El desarrollo de un batracio (al que se le llama abusivamente anfibiano) resume todo un capítulo de la historia del ser vivo sobre la tierra. Los batracios de la era primaria o estegocéfalos, fueron los pioneros de la vida en su medio. Los anfibianos modernos aparecieron en el periodo secundario, hace 180 millones de años.

Existen sobre el papel 4.500 especies de batracios. Quedan unos 100. Son verdaderos fósiles vivientes. Sus ancestros vieron pasar a los dinosaurios, a los primeros reptiles y a criaturas que comenzaban a volar, los pájaros.

Modificación del medio ambiente.


La destrucción de las selvas tropicales ha sido desastrosa para los batracios. Cuando se veían amenazadas  las ranas emigraban a otros lugares, pero la eliminación sistemática de las charcas y marismas, le impiden reproducirse. Los estanques  que sirven de abrevadero para el ganado, para ellas son el desastre; los parásitos del ganado  atacan el hígado de las ranas. Por otro lado, necesitan agua sucia o limpia para su puesta. Los huevos puestos en tierra o roca se secan.

Todo parece conspirar contra ellas: en aguas limpias, con bordes un poco pantanosos, seguirán viviendo unos millares. Pero en aguas de  ese tipo se han lanzado truchas o salmones que comen las ranas con fruición. Eso ha ocurrido, por ejemplo, en los parques nacionales de Yugoslavia, donde ya han dejado de existir 90 clases de ranas.

La ranas comen mosquitos y el hombre comenzó a luchar contra los mosquitos con el DDT hace 50 años, por causa de la malaria. Es un círculo vicioso. El DDT mató millones de ranas, aunque matara también mosquitos. Los pesticidas las exterminaron. Pero hay otros factores. En Francia como todos sabemos, las ancas de las ranas se comen con fruición.  Entre 1950 y 1960 se incrementó su comercialización y se pescaron por millares en el lago de Grand-Leiu, cerca de Nantes, en la Brenne, etc. y éso en cualquier época del año, incluso en la época de la fecundación. De hecho, nunca hubo veda para cazar  ranas, aunque sí teóricamente.  Y así se pescaban ejemplares que llevaban en el vientre hasta 4.000 huevas. La rana en el hexagono frances esta totalmente extinguida en el 2008.

Las consecuencias ecológicas en Asia.

Ahí tenemos el ejemplo ideal para un conservacionista. La pérdida de un vertebrado es un desastre -diría éste. Es la pérdida del patrimonio de la vida sobre la tierra y produce consecuencias directas sobre la salud de los humanos. Y el ecologista pondría este ejemplo.

En India y Bangladesh se han capturado tantas ranas para alimento, que han proliferado los mosquitos, porque cada rana come miles al día. He aquí que la malaria ha recrudecido en los últimos 20 años. Los mismos efectos se han notado en ciertas regiones del Mediterráneo y en el valle del Nilo, en los arrozales.

Lo peor es que las ranas van a desaparecer sin que les hayamos sacado el debido partido. En Australia la pequeña rana "Rheobatrachus" que cría su primogenitura en el estómago, produce en su organismo una sustancia que podía estar en el origen de un nuevo tratamiento de úlcera. Pero pronto no habrá ranas.

La rana, cuando se ve atacada exuda un líquido venenoso que se estaba estudiando y que ciertos indios de la Amazonia lo emplean entre las pociones de sus chamanes. En América Central se utilizaban ciertas ranas (de la familia de las dendrobatidas) para envenenar la punta de las flechas y según el gran sabio Jean Rostand en su interesante libro "Vida de los Batracios", "a pequeñas dosis la ingestión del veneno de las  ranas ejerce un efecto narcótico". ¿Estábamos ante un nuevo tipo de anestesia? ¿Habrá ranas suficientes siquiera para nuevas medicinas?

Todo ese mundo y ese otro de leyendas y cuentos infantiles se nos van con las ranas. Ya no se convertirán en reyes ni serán las compañeras de aventuras de los niños, ni les advertirán de los peligros. 

El certificado de defunción

Los doctores A. Dubois, zoólogo del Museo de Historia Natural de París,  y el D. Wake, de la Universidad de Berkeley (California), inquietos ante el hecho, investigaron el fenómeno a fondo hace años. 

De 1989 1990 comprobaron que las ranas habían desaparecido prácticamente de los estanques de los parques de las Montañas Rocosas y de Sierra Nevada. En un bosque de pinos con agua estancada de Oaxaca, en México, D. Wake, que había recogido anteriormente  salamandras  para su investigación, se encontró con que habían desaparecido y sólo pudo conseguir una. Se dice que algunas salamandras tienen cualidades afrodisíacas. Unas monjas mexicanas hacen

De vuelta en California, sitio de encuentro, ambos comprobaron que sus peores temores estaban fundados.  En la conferencia convocada por Wake sobre el tema, a propuesta del Board of Biology of the National Research, Academia de Ciencias Naturales de los EE.UU. a fines de los años 90  se reunieron especialistas diversos, biólogos, climatólogos, especialistas en batracios, genéticos, etc. Un centenar de testimonios dieron fe sobre la desaparición de la especie. Se señalaron las causas y sintetizamos al 100%.

Las salamandras  atigradas del Colorado mueren como consecuencia de las aguas ácidas del deshielo de las nieves de los montes. La acidez afecta a los huevos. Y así en los lugares fríos de todo el globo. La nieve que nunca las ha matado, las mata ahora.


Pero también mueren misteriosamente en América del Norte batracios que soportaban bien la acidez ¿por qué?. Misterio. La sequía prologada es la causa de la desaparición total de la "Rheobatrachus silus" que se deshidrata. En Queensland (Australia) una sola temporada de sequía mató la población local de batracios. Los científicos incriminaron también a los agujeros de ozono en la atmósfera, tras comprobar en el laboratorio el efecto de los rayos ultravioleta e infrarrojos sobre los batracios.

Y luego, en Francia y Asia mueren por la agresión directa de los humanos. El caso era tan grave que se creó el Instituto Mundial de Seguimiento de los Batracios. Hay que profundizar científicamente en el misterio insondable de la muerte de la simpática rana y ver si se pueden recuperar de alguna manera.