Las dos caras de las ALGAS:
El plato ideal del Tercer mundo y… el
“alga asesina” del Mediterráneo.


¿Está en el mar el porvenir de la humanidad? Las aguas de los océanos cubren el 70º del planeta Tierra lo que ha permitido, en el sistema solar, el desarrollo de la vida y las plantas marinas que producen el 90% del oxígeno que respiramos. El mar es la mayor reserva de proteínas que nutren las células de los privilegiados en cuya lista falta  una mayoría de la población del globo, el mal llamado Tercer Mundo, que cada vez es más submundo. El Cuarto Mundo.

   El alga -de la que hay 60.000 especies conocidas- generalmente de nombre científico en latín, aunque las más corrientes en el Cantábrico, por ejemplo, son el alga parda y el alga la roja, siendo la verde una advenediza (de la que hablaremos) -que en general- no es dañina.

De las algas se extraen los alguinatos con infinitas aplicaciones en la industria-química, de alimentación, médica, textil, etc.... Del alga laminar blanca de la que El Dorado está en Bretaña (Francia) se saca un polvo blanco, la base de muchos medicamentos, los electrodos de soldadura al arco, la pasta que utilizan los dentistas, múltiples preparaciones lácteas, salsas, postres, frutos envasados, carnes y pescados, etc. Y los aditivos no contaminantes E400 y E407.

Todas las propiedades del alga, en sí, no son todavía conocidas, pero se sabe que poseen propiedades antivirales, antiparasitarias y antitumorales, aunque la mala mano del hombre -el mayor depredador del planeta- las vaya transformando agrediéndoles con virus, bacterias, parásitos, agentes patógenos y hasta el temido mercurio.

Los japoneses -se dice- consumen un promedio de treinta gramos de algas al día por persona y poco a poco va entrando en las cocinas occidentales, aunque el ficólogo con carrera de químico, no es una especialidad todavía pero va a más..Y aquí tampoco lo es, aunque cada vez más…en cocina.. Hay algunas clases -bastantes- como las Hiziki, Nishime Kombu, Ito Wakame, Shiro Kanten (Agar-Agar), de los mares del Japón, que son positivamente comestibles y ricas en proteínas, minerales, yodo, calcio, fósforo, etc…cuyo uso se ha extendido mucho.

Y por no dejar al olvido otras costas con sus algas, citaremos un poco al azar, las algas Nori, Arame, Alaria, Dulse(Dulce); Cochayuyo (Duvillaea Antarctica),que consume en Chile;  Carragaheen(Chondrus crispus) o Irish moss, el musgo de Irlanda; Ulva tactuca o lechuga del mar; Ulva intestinalis, Codium tomentosum, Kelps(nombre genérico), Alface marino(mucus vesiculosus), el Espagueti del mar (Himanthalia elongata), Hinojo marino(Crithmum maritimum), la Coralina(Corallina oficinalis) y más cercana el Alga Palmaria(Palmaria palmeta) del Cantábrico; la Osmundea y la Codium (de las rías gallegas).
  Las mejores universidades del alga están en Bélgica,  Lieja o en Paris o en Bretaña y Tokio… Las japonesas están más bien orientadas hacia aplicaciones  dietéticas, cosméticas y gastronómicas.
 
Hay laboratorios-piloto en Europa, por ejemplo, con ramas de investigación fundamental  y aplicada. Los bretones apostaron por las algas hace muchos años y en lengua bretona (celta) el alga se le llama "bara mor", el pan del mar. Se calcula que en la costa atlántica, el alga da o daba trabajo digno a 250.000 personas (cifra del año 2000) hombres y mujeres jóvenes y no tantas de muchas especialidades. Hoy la crisis es grande por la falta de carburante para los pesqueros.

 La organización mundial del alga: como la del café o la del cacao

Se ha fundado una organización mundial -como las del título y otras - la “Marinalg Internacional” que asesora a los gobiernos y asociaciones privadas sobre la aplicación de los alguinatos, el cultivo de algas, mercados potenciales, etc. Algunas algas sirven de abono para la agricultura. Los chinos las utilizan hace cuatro siglos. La industria al por mayor extrae de determinadas algas en forma de concentrados que aportan a los cultivos de tal o cual especie de planta medicinal, sus vitaminas, minerales, enzymas, ácidos aminos, hormonas, de que carece nuestra dieta. Pesticidas fuera!,es el lema.
 
 Las algas se utilizan en cosmetología, talasoterapia (uso metódico del baño de mar) y curas de adelgazamiento intensivas. Todo ello bajo control médico y sabiendo qué clase de alga se está utilizando en cada caso. Al parecer. La transmisión de iones de las algas a través de la piel restablece el equilibrio mineral de los tejidos y sus diferentes metabolismos

La Spirulina: un alga-milagro que viene de México


Todo lo que vamos a decir es en base a la experimentación hasta el 2005. La Spirulina es una alga muy pequeña que los aztecas utilizaban hace ya más de 500 años y que puede ayudar a combatir la desnutrición del Tercer Mundo. Sería ideal para el Plato Único del Tercer Mundo que planeaban desde hace tiempo,  Pierre Lasser y Yhanes Ericsson, al que haremos referencia.
Esta pequeña alga en forma de espiral, que mide un cuarto de milímetro, es decir 250 micras, se produce con mucha facilidad en los lagos de las tierras áridas, que tienen gran cantidad de sales minerales. Los aztecas la consumían como alimento, la nombraban tecuitlatl que significa "excremento de piedra". Esta costumbre desapareció con el tiempo. Biólogos y antropólogos sostienen que, en épocas preshispánicas los habitantes de México consumían "tamales" elaborados con algas marinas y  agua dulce. Esto lo corrobora el fraile franciscano Bernardino de Sahagún, quien en 1550 aseguró que "con el tecuitlatl de color azul claro, hacen unas tortas y tostadas y las comen".

La humanidad volvió a saber de la existencia de la spirulina, cuando en los años 60 los técnicos del Instituto Francés del Petróleo buscaban el preciado oro negro en el centro de África. Se trata de una región árida, pobre, donde nada indica que exista algún tipo de alimentación fácil de obtener. Sin embargo, los nativos de Kanem parecían saludables y robustos, lo cual estudiaron algunos etnólogos franceses y belgas que, a principios de los años 70, observaron que los algunas etnias de África cosechaban y consumían algas desde tiempo inmemorial. No sabemos si observaron el mismo fenómeno en América. Se trataba de un alga de color azul que rápidamente proliferaba en charcas poco profundas, cuya agua rica en bicarbonato sódico posee un pH alcalino y una salinidad elevada.

Las mujeres de la tribu recogían la spirulina en cestas de mimbre, dejando escurrir el agua en cántaros de barro y, lo que quedaba en las cestas, lo ponían a secar al sol. El producto final era una pasta con la cual se hacía una salsa agregándole grasa de res, cebolla frita, pimientos, gramíneas silvestres y lengua de vaca destinada a acompañar las albóndigas de mijo.

También esta alga fue plato corriente en Kenia, Etiopía, Egipto, Zambia y Perú. En algunos puntos de América Latina, desde el año de 1967, se inició su cultivo tal como en los fondos de agua que quedan del antiguo lago de Texcoco y se han lograron obtener hasta 30 toneladas de alga por hectárea. Se hicieron estudios de sopas, atoles y flanes preparados con spirulina, para conocer su digestividad y comprobar que no provoca ningún tipo de enfermedad. Los resultados fueron promisores.

Esta alga contiene un 70% de proteínas, contra un 8% del trigo, un 7% del arroz y un 2% de la papa. Es de fácil digestión debido a que carece de celulosa, sus ácidos grasos esenciales no saturados son factor de conocida importancia en la prevención de enfermedades vasculares. Su composición de aminoácidos indica que la spirulina presenta una estructura semejante a la yema del huevo. Posee, además, 24% de carbohidratos, así como pigmentos, minerales y vitaminas A, B1, B2, B6, C, E y la excepcional vitamina H. Su alto porcentaje de proteínas y la buena calidad de éstas, convierten a esta alga en un alimento excepcional para la nutrición de diversas especies, que van desde las larvas de crustáceos e insectos hasta el ganado vacuno, Naturalmente, primero, el hombre.

Actualmente se le utiliza también en la acuicultura, ya que acelera el crecimiento, la madurez sexual y estimula la ovulación y reproducción sexual de moluscos y peces. Gracias a su alta proporción de pigmentos amarillos y anaranjados, puede dar coloración a la carne de pollo y a la yema de huevo; que hace que la mantequilla  tenga un amarillo intenso, pero en ningún caso artificial…
Hay otras clasesde algas muy beneficiosas, como la "ascophylum", sólo existente en los fjords nórdicos, que se recomienda a las mujeres embarazadas. Los  chinos han curado durante siglos la gota gracias al alga "kombu", rica en yodo. Ahora se están haciendo estudios en París, Londres y Nueva York en conexión con algas anticancerígenas. La primera de las comentadas es rica en "ficocianina", sustancia que se está estudiando como preventiva del cáncer.

 La alta cocina algaria de París, Tokio y  países asiáticos

Aunque, en principio, está prohibida el alga como alimento en casi toda Europa, ya hace unos años que los aficionados a la microbiótica, disciplina alimenticia de origen japonés, comen, sin saberlo a veces, en platos combinados, determinadas clases de algas  catalogadas como buenas para la salud o inocuas pero sabrosas.

 Hay gente en París que sale a cenar a base de “ensalada de mozuku con algas frescas del Japón". También en selectos restaurantes” populares”.Hay o había antes de la crisis algunas líneas aéreas orientales que  servían ensaladas de algas "de los cinco continentes" preparadas por chefs nipones o que, por lo menos teóricamente habían estado en Japón para aprender. Las algas llegan de diversos puntos del mundo por avión. O llegaban.

Y comenzó la guerra de la calidad en que compiten hoy Japón, China, Filipinas y Corea del Sur. Hay plantas de tratamiento de algas en todo Occidente con técnicos de esos países.

Un algólogo ilustre y nórdico, Yhanes Ericsson, cree que las algas, cuando dejen de ser curiosidad o sibaritismo, tendrán que estudiarse desde el punto de vista cuantitativo para ponerlas en el plato de los dos tercios de la humanidad que sufre hambre. Serán las algas para el Tercer Mundo. Hay una estación biológica en Roscoff, Bretaña, que da (o daba) trabajo a 115 científicos e ingenieros bajo la dirección del médico y humanista profesor Pierre Lasser.

 Este trataba de poner en funcionamiento el "plato único" de las zonas hambreadas de África, América Latina y Asia. Los resultados eran prometedores a principios del 95, pero cuando arreciaron las guerras neocoloniales y tribales, las mareas negras y los bruscos cambios climáticos posteriores, todos unidos, debieron minar el entusiasmo de los etnólogos citados y sus colegas bretones.
Las mareas negras(del “Erika”,”Prestige”,etc) que afectaron más tarde a toda esa costa se produjeron casi todas en aguas atlánticas camino del Canal de la Mancha y polucionaron todo ese entorno. Amén de las invasiones de alga verde en las anchas playas de Bretaña y Normandía, que echaron a perder toda esa costa, no sólo para el turismo. Fueron-como decimos- factores que influyeron decisivamente en el planteamiento del Proyecto  Plato Único. Por supuesto el poco entusiasmo de Paris por todo lo que no sea económicamente rentable, de inmediato, también colaboró en esa labor de desanimo.

 Pinceladas negras en un cuadro provisor: el alga asesina…


     
Aunque sea poner la nota negra sobre un reportaje promisor, con algunas decepciones, no podemos dejar de tratar aquí casos que constituyen la excepción de todo lo dicho, por circunstancias desconocidas: en ambas hay algo de ciencia-ficción mezclada, quizás, de la mano de un hombre real. Hablamos de las algas invasoras. La primera fue el alga "Alexandrium Mimutum".

Brevemente, cuando en los años 80 las focas-monje del Mar del Norte empezaron a morir sin causa artificial aparente, se terminó por culpar con un 90% de certeza al alga citada,  que era su alimento predilecto. Se calcula que murieron casi  20.000 ejemplares de esas focas y el resto fue trasladado a otro mar. La especie está en peligro.Pero hay algo mucho más grave que explicaremos con más detalle:

Desde hace años el Mediterráneo se ha visto colonizado por especies no habituales o alóctonas. Su intrusión en la cadena trófica siempre suele puede ser catastrófica para las especies autóctonas, las que hallamos habitualmente en un biotopo.
Conclusión lógica, sin embargo carente aún de la adecuada atención por parte del público.
La explicación científica: una especie que se desarrolla en sus aguas originarias o habituales de un modo sostenible, en ausencia de depredadores y en otro hábitat propicio puede disparar su crecimiento acaparando un espacio destinado a otras especies. Es el primer caso que hemos analizado. El segundo es todavía peor, y el tercero es catastrófico…

Estos hechos se han observado y contrastado desde hace décadas. La Asparagopsis armata, alga procedente de Australia y Nueva Zelanda, apareció en aguas Mediterráneas y del Atlántico en el año 1925. Indigesta para los peces autóctonos, se extendió por  gran parte del Mediterráneo Occidental y aún no ha detenido su colonización. Se distingue fácilmente en inmersión por los fragmentos pardos que se adhieren inmediatamente al neopreno al acercarse a las rocas de una zona afectada.
 De ese modo, en artes de pesca, anclas o en el agua de la sentina llegó esta alga desde las antípodas donde halló un espacio para desarrollarse. Sin embargo, no todas las especies autóctonas son tan relativamente poco dañinas como la Asparagopsis armata.

La caulerpa taxifolia (alga asesina) un intruso peligroso en aguas del Mediterráneo.

La Caulerpa taxifolia, un alga tropical peligrosa para el ecosistema vegetal marino, está colonizando desde los años 80 las aguas del Mediterráneo. Existen seis países afectados Túnez, Croacia, Italia, Mónaco, Francia y España (en Mallorca cala d'Or, cala Llongua y Porto Petro, donde actualmente ocupa 30 Ha.) más de 70 localidades conocidas, con 13.000 Ha seriamente afectadas. La invasora ocupa hoy más de 200 km de línea de costa.

 Se sabe además que en las costas de California ha invadido cerca de 23.000 metros cuadrados de fondos marinos (en la Bahía de Huntington) y también se ha detectado en la costa sudeste de Australia (en las templadas aguas de New South Wales, y más exactamente en Port Hackint, Lake Conjola y Careel Bay). Nada hace pensar que el avance de esta alga vaya a detenerse.

Los expertos sin embargo barajan la posibilidad de que en el origen exacto del grave problema creado no fuera Mónaco, el culpable mayor, sino el hecho de que el frasco que se arrojó al mar desde el museo, contuviera justamente una caulerpa mutante-como diremos luego en detalle- nacida o generada como resultado de los experimentos sobre algas exóticas (aunque no  consta que se hicieran experimentos con ella) para que adoptara características que la hicieran ideal para ser cultivada en acuarios. Lo de la mutación es algo-dentro de lo estremecedor-muy factible. Es decir que la genética de la caulerpa taxifolia se modificó sustancialmente por culpa de los productos químicos utilizados para su adaptación al acuario y al uso de la luz ultravioleta para su mantenimiento con la obvia consecuencia de la gestación de  un híbrido muy poderoso afectado de gigantismo.

Así sin quererlo se creó un alga monstruosa capaz, incluso, de aguantar el relativo frío del Mediterráneo comparado con la temperatura de aguas tropicales. Aunque se desconoce el lugar de origen y la fecha en que empezó a ser utilizada la especie como alga de exposición- ya en los años 50 se cultivaban varias especies del género Caulerpa-por su verdor y belleza. Esa es la fecha clave del principio del fin.

En los años 70 los especialistas de los acuarios de Stuttgart observaron las características extraordinarias de una cepa de Caulerpa taxifolia al presentar un desarrollo regular sin regresiones como la mayor parte de las otras algas de exposición, ser muy densa permitiendo ser el refugio de especies miedosas, ser muy resistente y decorativa y reproducirse por esquejes, hecho que facilitaba enormemente su cultivo en acuario.

Fue por todo ello que esa cepa fue seleccionada y distribuida en la rueda de intercambios de material de exposición que se dan entre los acuarios públicos, y cayó en un acuario tropical alemán o  australiano. Los científicos coinciden en que los acuarios fueron un medio lamentablemente eficaz para extender la Caulerpa taxifolia en nuevos ámbitos pero señalan que no se les debe achacar su calidad de invasora.

Biólogos de la Universidad de Ginebra recuerdan que hay una población tropical de esta familia de algas de esta especie en el Mar Caribe, en el Mar Rojo y en el sudeste asiático, pero que no tienen el carácter colonizador de la Caulerpa taxifolia. Es decir que las algas mediterráneas cuentan además con peculiaridades metabólicas que las diferencian de las especies de otros mares.
 Primero se trató de conseguir la confirmación de su origen natural, y al respecto hace un par de años Jan Pawlowski y Olivier Jousson, investigadores del Instituto de Zoología y Biología animal de la Universidad de Ginebra, analizaron varias muestras del alga provenientes de varios lugares del Mediterráneo y su veredicto fue que todos los ejemplares eran genéticamente idénticos. Se identificó incluso el ADN de la variedad encontrada en las costas de California y se encontró que pertenecen a la misma cepa del Mediterráneo.

La Caulerpa contra la Posidonia oceánica, una lucha entre el bien y el mal.

Lo malo de la caulerpa es que afectó directamente a la vegetación y resto de algas, especialmente las praderas de Posidonia oceanica, fanerógama endémica del Mediterráneo que realiza un papel fundamental para el ecosistema suministrando oxígeno al medio y participando directamente en la regeneración del fondo marino.

La Posidonia oceánica no es un alga sino una planta (crece en un fondo móvil, o sea arenoso, mientras que las algas pertenecen a fondos duros, rocosos) que solo existen en el Mar Mediterráneo. Sus hojas verdes son largas y aplanadas, pudiendo llegar a medir hasta un metro y medio, y forman grandes praderas en el fondo marino. La media de vida de sus brotes es de unos 30 años. La Posidonia oceánica florece en otoño (aunque no siempre) y da unos frutos llamados "aceitunas de mar", unas bolas que, tras desprenderse de la planta, flotan hasta la orilla  mar.

Su papel en el ecosistema es importantísimo ya que muchas especies encuentran sus nutrientes y su morada en la Posidonia. Una de las propiedades más interesantes de esta planta es que es capaz de multiplicar la superficie del suelo entre 20 y 50 veces. Esto significa que en un metro cuadrado de suelo, los animales y vegetales fijos disponen de 20 a 50 metros cuadrados para establecerse.

De hecho, las hojas están recubiertas de pequeñas algas que acceden de esta forma a la luz y de pequeños invertebrados que filtran las partículas en suspensión. Estos organismos que están fijos en las hojas, animales y vegetales, son llamados epifitos. Asimismo podemos encontrar en las praderas de Posidonia gran cantidad de equinodermos: varias especies de estrellas de mar y numerosos erizos que se nutren de esta planta. Los moluscos también tienen aquí su morada, concretamente los cefalópodos: pulpos y sepias. Ambos se alimentan de camarones, cangrejos y peces pequeños.

La Posidonia también atrae a numerosos peces (carnívoros y omnívoros) que se alimentan de crustáceos, erizos, moluscos, gusanos... Esta planta representa para ellos una gran despensa y para algunas especies, incluso, una guardería para sus crías ya que sus rizomas y sus hojas entrelazadas aportan gran cantidad de escondites.

Uno de los efectos del follaje de la Posidonia es que frena la masa de agua ocasionando la caída de numerosas partículas en suspensión que sirve de alimento a los espirógrafos, las grandes ascidias y algunas esponjas. Pero la Posidonia oceánica, fuente de vida para muchas especies, está en peligro.

La calerpenina, escudo protector tóxico y resistencia al frío

 Por el contrario, la  caulerpa taxifolia -por el contrario- tiene un efecto devastador, ya que  puede desarrollarse sobre cualquier substrato: rocas, arena, herbarios poblados de Posidonia y puede cubrir hasta el 100% del fondo de 1 a 40 metros de profundidad. Una de sus propiedades es su adaptabilidad a cualquiera que sea la condición del medio (contaminado o no).Para ser un alga tropical aguanta temperaturas relativamente frías (hasta 14 o l5 grados y en algunos casos hasta 11º centígrados), lo que podría hacerla letal para el Atlántico si este se calentara y lo poblara la caulerpa. 

 La expansión continúa y constituye un gran riesgo para el ecosistema del litoral Mediterráneo. Está demostrado que cuando invade las praderas de Posidonia muchas especies desaparecen, y en las zonas invadidas se produce un cambio en todos los ecosistemas produciendo un sensible descenso de la biodiversidad. Por si su capacidad de regeneración extraordinaria fuera poco, posee un producto metabólico, denominado caulerpenina, muy tóxico para la fauna mediterránea que la utiliza como alimento, de ahí su nombre de “alga asesina” o peste verde.
 Al eliminar la vegetación afecta indirectamente a la fauna que se alimenta o vive en dicho medio (peces, gorgonias, esponjas, erizos, y otras especies poco móviles). Además no constituye un sustituto de las especies que desplaza en referencia a la alimentación de peces e invertebrados marinos, debido a las citadas toxinas que contiene. La caulerpenina es un escudo protector contra cualquier posible depredador y no existe, por el momento, ninguno en todo el Mediterráneo.

La mayoría de las algas o plantas indígenas, como la tantas veces citada Posidonia, entran en regresión y desaparecen de la zona ocupada. Se adapta a todo tipo de sustratos, especialmente entre ­3 y ­40 metros, y hasta se han observado ejemplares vivos a ­99 metros. Vive tanto en aguas limpias como contaminadas y puede soportar temperaturas frías (recuperando a los 13ºC su ritmo normal de crecimiento), una gran amplitud ecológica.
Su resistencia al frío, gigantismo, densidad y poder dominador no se ha observado en ninguna otra alga introducida en el Mediterráneo, ni tampoco en las poblaciones tropicales de Caulerpa. Su alta proliferación se debe a su morfología, los esquejes de hasta 2cm se propagan fijándose al sustrato para formar una nueva planta. La planta fragmentada se regenera, y al igual que las de su mismo orden, resiste cortes o fragmentaciones al exudar una sustancia pegajosa que tapona las roturas.

Desde 1988 la superficie colonizada por esta alga no ha dejado de crecer. En cada localidad donde ésta se encuentra la superficie aumenta anualmente con una cadencia parecida al ritmo de crecimiento de la ciudad donde apareció por primera vez (en Mónaco la primera hectárea tardó cinco años en ser ocupada). Las superficies más importantes provienen de las colonias implantadas con anterioridad.

 A finales de 1999 las zonas más densamente ocupadas por la Caulerpa se situaban a 10 Km., de lado a lado, de donde se detectó inicialmente, y el 99% de la superficie total afectada se encontraba a distancias de menos de 100 Km. del punto inicial, entre Toulon (Francia) y Alassio (25 Km. al este de Italia).En mayo del 2006, una noticia cuyo titular rezaba :”una extraña enfermedad acaba con el alga asesina de Mallorca”(Diario de Mallorca) sembró la esperanza entre quienes se preocupan por erradicar el mal. Los técnicos del Govern creyeron, al principio, que simplemente una extraña caracola que se alimenta de plantas marinas podía haber devorado las 300 hectáreas del alga. El hecho es que ésta se dio por extinguida por completo del litoral de la comarca del Migjorn, donde se había implantado desde l992.

Los técnicos de la Dirección de Pesca del Govern opinaron más bien que nadie había devorado 300 hectáreas de alga sino más bien  una extraña enfermedad aquejaba a la caulerpa, contagiada por una caracola o un animal marino desconocido, porque hay justamente uno de los mencionados seres marinos que se alimentan de otra caulerpa, la nativa, que no es un alga invasora.
 Hace cuatro años se dijo también que la expansión de la caulerpa taxifolia se había detenido en seco apuntándose la hipótesis promisora de que el alga había sido atacada por un virus desconocido. El biólogo Enric Ballesteros se mostraba escéptico y se enviaron muestras de la caulerpa de Mallorca a Marsella. Allí se sembraron en acuario algas enfermas de Cala d´Or junto a otras sanas, para ver si éstas se contagiaban del providencial virus. Pero las sanas no enfermaron y quien murió fue… otra esperanza. No van a ocurrir milagros, razonan los científicos del Govern, que sudan a diario tratando de encontrar algo que ponga fin a este calvario.

Las dimensiones que ha alcanzado su distribución en el Mediterráneo impide su destrucción con métodos físicos o químicos (erradicación manual, aspiración, sal, cobre, quema con nieve carbónica o soldador, sombreados con lona recubrimientos en forma de mantas impregnadas en una solución con cobre para impedir la fotosíntesis…). Sin embargo sí pueden aún erradicarse pequeñas áreas aisladas de las zonas totalmente invadidas. Jean Pierre Charrin ha desarrollado un método que permite arrasar con cobre embebido en agua de mar saturada de sal. Se realizó una prueba que permitió erradicar 2.000 metros cuadrados de la caulerpa...al precio de casi 20000 euros…Y esa cantidad es prohibitiva para grandes extensiones. Continúan los esfuerzos y últimamente se ensaya con determinadas babosas marinas, moluscos que se alimentan exclusivamente de este género, tal vez la lucha biológica tenga mejores resultados. Pero siempre conlleva  riesgos de otras colonizaciones.
Hay que reconocerla bien. La Caulerpa es una alga muy bonita ( (y no una planta) que posee un estolón característico de un milímetro de diámetro y de hasta 1 m. de longitud fijado en el fondo por sus raíces, de ellas salen unas hojas llamadas frondas (de 2 a 15 cm de altura). Estas frondas pueden estar ramificadas llegando a medir hasta 65 cm., su forma recuerda a las de ciertas coníferas.

No hay que arrancarla. Si se las manipula sólo se consigue que se multipliquen. Error que se ha cometido una y otra vez. Sobre todo después de una inmersión en zonas donde habita este alga los buceadores deben limpiar concienzudamente el equipo, el mínimo fragmento puede ser el vehículo por el que el alga se extienda. Un solo fragmento puede sobrevivir fuera del agua hasta una semana, en un lugar húmedo y templado (como una cadena de ancla, redes, bolsas de inmersión), y recupera su biorritmo al volver al agua. Alguien ha señalado el peligro de intoxicación humana por ingestión de caulerpa. Eso no se ha comprobado.

Otras especies se implantan en el Mediterráneo, de la familia Caulerpa.

Además del alga asesina hay otras especies que se están implantando en el Mediterráneo. Otra especie del mismo género, Caulerpa racemosa, se está expandiendo de forma invasora. Caulerpa racemosa se conoce en el Mediterráneo desde 1926 (en Túnez), y en la cuenca levantina desde 1931. Estudios sobre la taxonomia de este alga revelan la coexistencia en el Mediterráneo de tres variedades diferentes de la misma especie, y tan solo una de ellas presenta capacidad invasora: Caulerpa racemosa var. occidentalis.
Esta variedad podría haber sido introducida últimamente en el Mediterráneo, probablemente a través del canal de Suez, desde el Mar Rojo, y ha proliferado rápida y considerablemente en el sudeste y noroeste de la cuenca mediterránea. En el litoral ibérico ha sido localizada en las Baleares (en diversos puntos de la costa de Mallorca y en el puerto de Ibiza), en algunas zonas de Castellón y cerca de la ciudad de Alicante.
Existen otras especies algales introducidas por el hombre en el Mediterráneo que presentan dinámicas invasoras y llegan a ser responsables de los cambios estructurales y funcionales de los ecosistemas en los que se implantan. Concretamente, de las 84 algas presumiblemente introducidas en el Mediterráneo, 8 son potencialmente invasoras: Acrothamnion preissii, Womersleyella setacea, Lophocladia lallemandii, Stypopodium schimperi y Sargassum muticum además de las ya comentadas Caulerpa taxifolia, Caulerpa racemosa y Asparagopsis armata. El modo de introducción de estas especies ha sido diverso pero la forma más frecuente ha sido el transporte en las quillas de los barcos (fouling) y la migración a través el Canal de Suez, aunque en algunos casos el comercio de organismos marinos (acuicultura e intercambios entre acuarios), ha propiciado la aparición de estas especies en lugares muy distantes de sus países de origen.
Hay otra versión sobre el origen de la invasión de la "Caulerpa Taxifolia", que probablemente es la original. Se dice que algunos ejemplares -muestra  se mantenían en un frasco del Museo Oceanográfico de Mónaco desde 1982, entre otras muchas especies de algas procedentes de mares tropicales, del Caribe o Polinesia, de aguas cálidas. Hasta ahí todo es normal: eso ocurre en todos los museos maritimos.

Un día, alguien -esa mano irreal de un "Terminator" cualquiera- entró en el laboratorio en que se mantenían cogió justo ese frasco(?) y lo lanzó por la ventana hacia los acantilados, y la botella se hizo añicos, justo al borde de las olas. La caulerpa ya estaba en el mar Mediterráneo. Era un día de febrero de 1988. Al cabo  de pocas semanas, los submarinistas del museo comprobaron que en las profundidades, la "Caulerpa Taxifolia" se propagaba por todo el fondo, matando a su paso la flora y la fauna autóctona y liquidando todo rastro de vegetación, el Dr Jekyll atacaba incluso al bueno de Mr Hyde, la generosa Posidonia.

   El Príncipe Rainiero y sus funcionarios llamaron a la Interpol, a Scotland Yard y la Sureté francesa, pero el culpable jamás fue hallado. Se habló vagamente de un estudiante. Aunque no lo recuerdo bien, creo que estaba a cargo del museo Alain Bombard, el primer navegante solitario del que hablamos mucho en la revista “Momento” de Caracas,en esos días. Recuerdo que mis compañeros Plinio Mendoza y “Gabo” García Márquez eran cono yo apasionados del tema. A Bombard le perdimos de vista.

 El célebre periodista Alexandre Minesz escribió, diez años después, un magnífico libro titulado "El Alga asesina" ante la inminencia de una catástrofe ecológica sin límites y estableció que el alga invadía ya las costas españolas (las Baleares para 1992, las de Croacia para 1995 y para 1996 se habían recesado casi 4.000  hectáreas de mar invadidas.

Alexandre, biólogo famoso y brillante, buceador apasionado, escritor, creo que es, con mucho, el que más sabe del tema y además está enganchado en él y comprometido. Hoy por hoy es el hombre a quien consultar. Y el que sacó a la luz el problema, con detalles y datos originales como para hacer temblar a cualquiera..
Desde entonces-como hemos dicho- se han empleado todos los medios conocidos e inventados para descaulerpizar el Mediterráneo, lo cual requeriría mucho más detalle. Este mar -víctima de la mano del hombre por la polución, el lodo rojo (residuo de metales pesados), aceites minerales, fenoles y...petróleo, es un mártir también de los urbanizadores salvajes de los países ribereños, con silencios públicos que estallan solo de vez en cuando…
Pero ante todo ese maremagnum y aún con la aparición de la caulerpa, todos callaban (incluidos los políticos) y las gentes más afectadas de la costa señalaban con su dedo casi tembloroso al gran tabú (el turismo) que quedaría muy dañado si hablaban claro y se rompía el silencio.Aquí no pasa nada.El sol sale todos los días y el agua bate la costa. Una especie de omerta, sin mafia…
 Si el cornetazo de Alexandre Meinesz no llega a sonar…la caulerpa se traga el museo de Mónaco. Y ahora lo que sería importante es que el mensaje se propagara por todos los rincones de los países del Mediterráneo, con la fuerza de la caulerpa taxifolia.

 Pero lo triste del caso es que investigadores del propio Museo de Mónaco en l995 publicaron un artículo en una revista de la  Academia de Ciencias de Francia tratando de probar que la caulerpa procedía del Mar Rojo y era inocua. Sólo en el año 1999, seis años después de aparecida, en el Parlamento francés se mencionó el alga caulerpa, para pedir un informe sobre ella, comentándose el escaso interés sobre el tema por parte del gobierno.

En noviembre del 2000,la revista  “Nature” identificó al alga aparecida en la laguna “Hedionda” de San Diego(California) como idéntica, genéticamente a la del Mediterráneo. Ya en 1998,dentro del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas, en su reunión de Heraclion (Creta),en un estudio sobre las algas invasoras del Mediterráneo, se llegó a considerar la caulerpa taxifolia, como “la mayor amenaza a los ecosistemas de la región en la historia” recomendando a los países afectados a establecer nuevas estrategias para combatirla.