Un satélite-escoba para barrer la basura
del Cosmos

Alrededor de 5.500 toneladas de desechos diversos de más de 10 cm, unos 20.000 objetos en total, se encuentran en el Cosmos orbitando alrededor de la tierra. Las probabilidades de que uno de estos desechos en órbita colisione con una nave espacial son muchas. ¿Se masca un desastre allá arriba?.

De hecho ya se han producido en diversos países entre ellos México, Francia, Italia, accidentes menores como la caída de lo que se creyeron en principio meteoritos y lo que resultó ser basura espacial, restos de naves calcinados, etc... Es por eso, quizá que el año pasado en la primavera tuvo lugar la conferencia europea sobre basura espacial, de la ESA, en Alemania. Participaron 200 especialistas de diversos países cofinanciados por la Agencia Europea Espacial con la presidencia de Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia, con la participación de la Academia Internacional de Astronáutica y el Comité de Investigaciones Espaciales. Los ponentes presentaron el tema no sin dramatismo estableciendo como base que el de los desechos es un problema internacional de importancia. Identificaron los modelos y clases de los objetos que están en órbita, su posible control, medidas a tomar, proliferación, etc... Se puede decir que se discutieron todos los temas y soluciones. Se celebró también una mesa redonda donde se notaron las diferencias de opinión de los participantes tanto por el lado político como por el económico.

En resumen un pequeño caos que puede traducirse en un gran caos si se produce un accidente. Si eso ocurriera habría que cambiar su nombre griego por otro, porque se crearía un caos que es la antítesis de cosmos, que es el orden universal supremo.

Las naciones espaciales-sepan o no griego- han establecido normas muy estrictas destinadas a evitar ese grave accidente espacial o que los pisos superiores de uno de sus cohetes explote, lo que agravaría el problema al añadir miles de fragmentos a la población de desechos ya en órbita.

A pesar de las precauciones, los satélites ya inactivos, al terminarse su vida útil plantean un problema adicional. Nos sirve de ejemplo el "Kosmos 2251" que estaba ya finiquitado desde 1995 pero sigue orbitando como todos los demás residuos.

NASA publicó una representación gráfica de la basura espacial, basada en los últimos datos y análisis de la Red de Vigilancia del Espacio de EE.UU y el Programa de Desechos Orbitales.

Como en descripciones previas, se confirma lo que mencionamos como un posible desastre. Hubo una nota titulada "Basura espacial: el problema en imágenes" con datos de la Agencia Espacial Europea. Pero NASA minimizó el peligro aunque confesó que cada año se agregan desechos humanos al espacio, según indica la web www.Space.com.

"... el espacio es un lugar muy grande", declara NASA. "Las colisiones entre grandes objetos es bastante rara. La órbita de cada desecho de gran tamaño es bien conocida. Si algún escombro entra en el camino de un satélite operativo de NASA, los controladores de vuelo maniobrarán el satélite". Pero NASA no se refiere a otros vehículos espaciales lanzados por Rusia, Francia, Irán, Corea, etc...

Justo esta semana, el transbordador Discovery tuvo que eludir un escombro orbital mientras los astronautas se preparaban para volver. También recientemente, una pieza de satélite Chino se esperaba que pasara cerca de la Estación Espacial, pero eso no ocurrió.

Y estos son los últimos casos, pero ha habido muchos más.

Se necesita un inventor bien pagado urgentemente

Tal anuncio no ha aparecido en ninguna parte ni en la red porque nadie lo ha puesto pues es difícil colgarlo en el espacio sideral, pero es un anuncio virtual que han colocado las naciones interesadas y de las que se habla entre los científicos de la comunidad cósmica. Y si tal inventor no se encuentra, es necesario hallar un sistema para neutralizar toda esa basura pues se supone que cada nuevo navío que se lance tiene que hacer muchos zig-zags para no colisionar o bajar su trayectoria al descender su órbita y tener como destino quemarse en su infierno y extinguirse en las capas más altas de la atmósfera donde el tráfico es mucho menor...

NASA ha gastado mucha saliba en advertencias dirigidas a las naciones interesadas, pero un eventual dispositivo especial, una especie de parachoque en la proa de cada satélite costaría muchos millones. Y a todos los países tratan de evitar un gasto extra, que no entra en los presupuestos y menos ahora. Además no ha sido inventado todavía...

La genialidad de unos inventores originales y generosos

Al fin y hace pocas semanas ha aparecido una información al respecto en un periódico europeo, para gran satisfacción de las agencias espaciales y de la NASA. ‘ El problema de la basura espacial resuelto’ -dice la misiva-.

Gracias al ingenio de dos investigadores británicos, especializados en el Cosmos todos han bajado la guardia. Estos científicos han confeccionado un pequeño satélite-barrendero que cuentan poner en órbita lo más pronto posible, según el periódico galo "Le Figaró".

Ambos pertenecen a la universidad inglesa de Surrey y han patentado la nueva escoba bajo el nombre de "CubeSail" que debe traducirse como "Vela Cúbica", olvidándose de la palabra "cube" que no se debe a ningún cubo sino sólo por la forma. Para que el usuario se haga una idea exacta, daremos una explicación somera. El nuevo dispositivo tiene tres sólidos soportes de 10 cm en forma de cubos pegados el uno al otro, hechos de materiales ultraligeros de novísimas aleaciones. Se le dice satélite aunque no tiene la forma de tal. Pesa nada más 3 Kg. y es minúsculo, o sea un nano-satélite. Pero es capaz de desplegar una gigantesca vela también muy resistente metalizada de 25 metros cuadrados, como una gigantesca tela de araña, capaz de ir recogiendo todo lo que halle a su paso.

Su superficie es reflectante con el fin de funcionar como una vela solar aprovechando la presión de los fotones emitidos por el Sol para almacenar una fuera propulsaba, no muy grande pero suficiente e inextinguible al satélite. En el porvenir esta vela podría servir para juntarse y amarrarse a un gran desecho especial que ande a la deriva y del cual sea urgente desembarazarse porque, por ejemplo, esté interrumpiendo gravemente el tráfico espacial.

A pesar de su apariencia rústica y poco atractiva, este satélite-escoba no tiene nada de un proyecto loco de dos novatos que en edad no deben ser tan bisoños pues desde 1981 estos investigadores vienen lanzando pequeños satélites y la sociedad SSTL, creada por la Universidad de Surrey desde 1984 emplea 300 personas, en su mayoría ingenieros, y acaba de ser adquirida por EADS Astrium.

Si el vuelo de prueba que tendrá lugar a fines de año, es convincente, ‘ contamos con montar un dispositivo que pondremos en todos los satélites británicos y en los de otros de países amigos si nos lo piden’ -ha declarado Sir Martin Sweeting- presidente de SSTL. Entonces ‘ Cubesail’ no será un satélite independiente y solitario, sino un subsatélite que dependerá de un gran satélite el cual servirá para hacerlo descender a la órbita terrestre cuando deje de ser útil.

El Proyecto ‘ Cubesail’ ha recibido todo el apoyo y el aplauso de EADS Astrium, el mayor fabricante europeo de vehículos espaciales, lanzaderas para ponerlos en órbita, equipos, etc... Los poderosos investigadores de esas dos compañías que se fusionaron después del 2000, están ahora enfrascados en un aerofreno del que deberá ir equipado un futuro e importante satélite científico, el Microscopio de Cnes.