La vacuna contra el tabaco
ya está aquí

La vacuna antitabaco inyectable para evitar las recaídas de los fumadores que lo han intentado todo, desde el chicle, el parche hasta la psiquiatría, será una realidad y el "oleoducto" de las industrias tabaqueras puede quedar volado al menos si los laboratorios se aprestan a fabricarla con tanto afán y medios como acaban de hacerlo con la vacuna de la gripe A.

Es la línea derecha de las tres firmas que se han esforzado en ese sentido. En tres meses se sabrá si la casa GlaxoSmithKline recibe la autorización de ponerla a la venta en el mercado. En efecto, el grupo farmacéutico británico GSK (el mismo que ha tenido la patente de la vacuna contra la gripe "A" ha firmado un acuerdo de licencia mundial en exclusiva para la "NicVAX", contra la dependencia de la nicotina.

Tras diez años de experimentos de laboratorio con animales, sobre todo con ratas y después de algún ensayo (dicen que nada decepcionante) con cobayas humanos, GSK ha llegado a la fase tercera necesaria para obtener la licencia que necesita para confirmar su eficacia en el hombre.

Naturalmente hay médicos que continúan afirmando que no es la nicotina sólo la que desencadena la adicción. Hay otros componentes del tabaco que también llegan al cerebro y son parte del placer que siente el fumador y que provocan la dependencia. Un cigarrillo contiene más de 4.000 productos químicos. Claro que la nicotina según los médicos, una droga natural que el cerebro fabrica, es la que más engancha.

El proceso es el siguiente: la nicotina como uno de los componentes del cigarrillo, cuando se inhala gracias a los pulmones, llega hasta lo alveolos como el oxígeno en la sangre e instantáneamente pasa al cerebro. Estimula las neuronas dopaminérgicas que producen la sensación de placer y también la dependencia. El quid de este proceso es que la nicotina es una molécula muy pequeña que pasa fácilmente la barrera sangre-cerebro y eso sin ser detectada por el organismo exactamente como las proteínas de los virus y de las bacterias extrañas al cuerpo.

De ahí la idea que tuvieron los americanos de "Nabi" (colaboradores de GSK), los suizos de la firma Cytos (partenaire de "Novartis" y los británicos de "Xenova" de hacer detectable la nicotina natural. Su objetivo era, en realidad, que no pasara al cerebro y así reducir las ganas de fumar...

Esos laboratorios han combinado una proteína viral o una toxina del cólera modificada genéticamente para hacer inofensiva o "no peligrosa"-según su léxico-. Cuando el binomio nicotina-toxina se inyecta en el cuerpo, el sistema inmunitario lo reconoce de inmediato y ordena a sus células que produzcan anticuerpos. Estos circulan en la sangre y reconocen a la nicotina del tabaco a la cual se adhieren. Esto produce una molécula tan grande que protege el cerebro.

Las recaídas, la obligatoriedad, los ensayos en cobayas humanos: problemas éticos

Las tres firmas, muy importantes y en cerrada competencia fueron las que, como hemos dicho, "aislaron " la nicotina natural y fue la británica Xenova (absorbida después por Celtic Pharma) la que se enzarzó en nuevas investigaciones y luego en una carrera por la vacuna.

Sus ensayos con ratas a fines de 1999 fueron de inmediato alentadores. Los primeros ensayos con seres humanos comenzaron en 2001, aunque se sospecha es que se iniciaron un año antes. Todo eso en secreto. Se probó en sesenta cobayas humanos, todos "voluntarios" fumadores y no fumadores. Dicen que existían peligros adyacentes, pero los sesenta toleraron la prueba.

Fumar o no fumar: vivir largo o morir pronto. Ese parece ser el interrogante

En 2005, Cytos realizó ensayos parecidos, bajo la supervisión del sabio Jacques Cormuz (especialista del cerebro y tabacólogo reconocido del Hospital Universitario de Lausana) y llegó a la vacuna aunque por un camino diferente, bastante más largo. Pero los ensayos, positivos, fueron presentados ante la American Society for Clinical Oncology, en Orlando, mostrando cómo 300 fumadores empedernidos de 18 a 70 años, dejaron de fumar después de 8 semanas de la inyección. Un tercio de los vacunados mostraban una fuerte producción de anticuerpos y el 57% dejaron de fumar y se abstuvieron de hacerlo por lo menos seis meses después del ensayo.

Pero como hemos dicho al principio la vacuna NabiGSK es la que se ha llevado el derecho de presentar la licencia mundial exclusiva para la vacuna antinicotínica. Ha pasado ya la fase 3, es decir que está en el umbral de recibir la autorización de la exigente "Food and Drug Administration" de los Estados Unidos. No va ser de rosas el tramo final: el 70% de los vacunados presenta un síndrome gripal agudo.

Los anticuerpos no son tan fuertes como se pensaba y su duración de vida la mitad de lo calculado, lo que conlleva la necesidad de refuerzos en caso de recaída. Hay otros problemas éticos involucrados y están relacionados con la obligatoriedad de vacunarse o no para evitar que vuelvan a la nicotina. Se puede obligar, en caso necesario a vacunar (de la gripe A o de la viruela, por ejemplo), cuando hay una enfermedad infecciosa, pero no se puede vacunar la libertad de elegir un camino. En resumen: no se puede vacunar el comportamiento humano.

La vacuna japonesa: muy cara para el fumador

Los japoneses han imitado a occidente en sus esfuerzos por lograr una vacuna o sustitutos nicotínicos y aunque no lo han dicho han fracasado. En consecuencia el Estado ensaya otra vacuna que consiste en elevar el precio de los cigarrillos nada menos que un 30% a partir de octubre de este año. El precio medio de un paquete de 20 cigarrillos sube pues a ese 30%, más lo que aprovecharán las tiendas al tener demasiada mercancía y querer sacarla. Así el paquete pasa de 300 yenes (alrededor de 2, 30 euros) a 400 yenes, (3 euros), la tarifa se justifica por un alza de los impuestos imputable a un aumento del precio de consumo unitario.

Esta subida tarifaria que debe ser aprobada todavía por el Parlamento será el caso más decepcionante de aumentos de precio en el Japón. De todas formas, el Estado dice que el precio del cigarrillo en Japón respecto a otros países occidentales y asiáticos es barato.

En Japón los cigarrillos se venden en numerosas boutiques que abren las 24 horas del día, así como en centenares de miles de distribuidores instalados en las aceras o en lugares públicos. De todas maneras se necesita una tarjeta de identificación especial reservada a los adultos para poder utilizar las máquinas automáticas en establecimientos públicos.

En todo caso, en los bares, restaurantes y locales nocturnos, la libertad de fumar sigue siendo total. No se sabe si con la aprobación del Parlamento vendrá una restricción de fumar en lugares públicos. Según un estudio publicado por la ‘ Japan tobacco’ el Estado controla el 50, 01% de la producción, el 24, 9% lo controlan los japoneses (36% hombres y mujeres) de los cuales fuman casi todos.

En el archipiélago nipón hay 26 millones de fumadores. Según cifras del periódico especializado en economía ‘ Nikkei’ la subida del tabaco aumentará el dinero fiscal del Estado un 100%, es decir, 200 yards de yenes (1, 5 milliards de euros). Esta medida interviene en el momento en que Japón se encuentra en una situación deficitaria debido a una serie de planes de relanzamiento masivo destinados a evitar la caída de la economía en una recesión catastrófica.

Por primera vez, desde la rendición de Japón después de la segunda guerra mundial, 1946, los ingresos fiscales serán inferiores a las emisiones de bonos del tesoro en el año presupuestario 2009-2010 que se termina a fines de marzo. Pero terminando con la vacuna antinicotínica o vacuna del tabaco, en Francia, los médicos la aconsejarían también para los habitantes del hexágono. Porque si la mera prohibición de fumar en lugares públicos ha entrañado rápidamente una disminución significativa del número de infartos de miocardio del 10 al 17%, en países como los Estados Unidos, Italia y Escocia, en Francia, los efectos de la Ley antitabaco a penas ha sufrido efectos.

En España no hay cifras precisas y puede que una vacuna sea también del agrado de la clase médica. Como hemos dicho más arriba, la cuestión de la obligatoriedad de esa vacuna sobre todo para los menores es una cuestión ética porque si algunos la comparan con la vacuna obligatoria en ciertos casos de gripe o de la viruela hay que tener en cuenta que estas últimas son enfermedades y el fumar es cuestión de elección o sea voluntaria y el hacer lo contrario sería cuartar nuestra libertad.