El dopaje y los toros, unas cuantas verdades



La tauromaquia no es más que un espectáculo, un obsceno negocio que tiene que ver con la tortura y la crueldad. Por mucho que algunos extoreros y medios especializados quieran disfrazarlo, las corridas de toros constituyen un crimen, un asesinato a sueldo donde se martiriza a seres vivos por diversión a la vez que se ensanchen los bolsillos de los empresarios taurinos.

Todos los argumentos taurinos carecen de verdadera base como aquellos amparados en la Tradición, Arte, extinción del toro de Lidia, genera ingresos y el más reciente es el único valido: ofrece trabajo.

A pesar de esas justificaciones, esa tradición bárbara y violenta que algunos defienden no cuadra con la cultura civilizada de la actualidad ya que “Civilizar “un pueblo es educarlo, con el fin de trasformar su estado actual, a uno más civilizado. Por esta razón la corrida de toros debe dejarse a donde pertenecen es decir en la época romana.

En cuanto al Arte se concibe como una actividad creativa del hombre y que se ha manifestado con la pintura, escultura, arquitectura y música. ¿Qué podría tener de creativo un espectáculo donde se tortura y asesina a un pobre animal? A juicio de muchos la llamada fiesta taurina solo refleja una actividad violenta ofrecida a individuos que gozan con el dolor ajeno de otros.

Otro argumento que muchos defienden es que solo es posible la protección del toro de Lidia con la existencia de la Fiesta. ¿Es que acaso toda su investigación no ha servido para conservar a esta especie? Obviamente, porque por su único interés ha sido estudiar el estrés y el dolor del toro durante la lidia. Pero ningún animal se muere porque el hombre deje de utilizarlo. Lo que si quedaría en extinción serían los ingresos que han sido destinados a estos experimentos.


Como último aspecto, si bien es cierto que la actividad taurina generó trabajos para un grupo de “artista” llamados toreros, es hora que ellos busquen una profesión digna como la tienen la mayoría de las personas y se ganen la vida honradamente sin tener que matar a nadie. De hecho hay toreros famosos que se han pasado al cine, por ejemplo. Lo que no se comprende es lo que dicen que no lo entienden y bien “aunque les cueste reconocer a los “anti” es que el toro no sufre. Eso no se lo cree nadie.

Tortura y asesinato en público se venden como actos legales amparados por la “tradición”, la cultura, la fiesta nacional. ¿En qué mente cabe que pueda considerarse diversión el ver maltratar a un ser vivo hasta la muerte?

El rechazo a las corridas de toros en el Estado Español ha crecido si se lo compara a días idos, incluyendo los la “Beneficencia” de Franco. Tarde o temprano esto tenía que suceder, dado que la historia marca una dirección inequívoca hacia un progreso cultural y ético, donde no cabe la crueldad con los animales. Como reacción desesperada, la tauromaquia mantiene una campaña de falso triunfalismo, gracias a determinados medios de comunicación para que nos bombardeen cuando hay algo que informar con sus crónicas trasnochadas a la vez que presionando sobre a las Administraciones para que otorguen más subvenciones, en un intento de salvar la "fiesta brava".

Sin embargo, las encuestas nos dicen que el “70% de los españoles no muestra apenas interés por las corridas de toros (GALLUP). En Catalunya (2010) y Canarias (1991), están controladas muy de cerca por la ley.

Los matadores de toros están preocupados por el comportamiento “anómalo” de algunos astados durante la lidia, que creen puede deberse a la administración fraudulenta de algún tipo de fármacos, según información publicada por la Agencia EFE referida al VI Congreso Mundial Taurino de Veterinaria celebrado en la Universidad de Murcia, hace tiempo.

No contentos con afeitarles los cuernos para evitar peligro a los matadores, ahora también se les droga para lograr su docilidad, que vayan tranquilos a la tortura de la lidia en el ruedo ibérico.



De acuerdo con el torero Ángel Gómez Escorial, participante en la mesa redonda que analizó la influencia de los tratamientos farmacológicos (sustancia llamada yumbina) en el comportamiento de los toros, “no disponemos de la prueba concluyente del dopaje, pero tenemos la sensación de que algo raro ocurre. Y pensamos así porque hay reacciones del toro en la plaza que no son normales; se les ve sin fijeza, como si tuvieran cara de locos, y eso en nosotros crea una incertidumbre grande, porque son imprevisibles”.

Por su parte, un secretario del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, José Luis Iglesias, se refirió a la “sensibilización” que hay en la sociedad por el riesgo de que la administración incontrolada de fármacos pase a la cadena alimentaria.

Cipriano Hebrero Bravo, veterinario de la plaza de toros de Las Ventas y ganadero, dijo sin embargo una vez en 2008 que era preciso desdramatizar el tema, “ya que sólo estamos ante casos puntuales, nunca generalizados”.

El titular de un periódico de Valencia titulaba decía hace un tiempo: “Matadores de toros reconocen el dopaje en los toros de lidia” Y literalmente “Piden que se luche contra el dopaje. Gómez Escorial, que dijo recoger el sentir de otros espadas, comentó: “Preferimos enfrentarnos a un toro que te está avisando de que te quiere coger, antes de que a otro que te coge y no sabes por qué.”

Esto recuerda a una noticia aparecida ya hace tiempo sobre el mismo tema, que reproducimos en su integridad: Francisco R. Villatoro, ‘Doping en el mundo de los toros,” (El Mercantil)

“Algunos informes de prensa se han referido esporádicamente a detalles desagradables sobre las “irregularidades“ en el mundo de los toros. La prensa taurina parece querer olvidar una noticia aparecida en la prensa internacional (diario USA Today) en 2002, que en España tuvo muy poco eco.

La profesora Inmaculada González Martín, del departamento de Química Analítica de la Universidad de Salamanca, especialista en el análisis nutricional de la carne para consumo humano, publicó en la revista internacional Journal of Chromatography sus resultados de un estudio de 200 toros de lidia de plazas de segunda y tercera categoría en la provincia de Salamanca. Encontró que alrededor del 20 % de los toros dieron positivo a un test de fenilbutazona, sustancia antiinflamatoria que está calificada como “doping“ en humanos y que prohibida en los animales para consumo humano. Estas sustancias enmascaran el dolor que el animal sufre, posibles cojeras y otras lesiones del animal, y minimizan su agresividad. A pesar de lo cual en fecha reciente tres toros dejaron una fiesta inacabada por cogida a los tres diestros, en Madrid.

El dopaje con fenilbutazona es una práctica fraudulenta. La administración de esta droga al toro antes de salir a la plaza, queda reflejada en el control veterinario posterior a su sacrificio ya que el animal no tiene tiempo de metabolizarlo y eliminarlo. El Reglamento de Espectáculos Taurinos, Real Decreto 1451/ de 2 de febrero, 1996 impone la obligación de realizar controles a todos los toros de lidia posteriores a su sacrificio y previos a su posible uso para el consumo, especialmente, desde 2003, como consecuencia de su prohibición temporal a raíz del mal de las vacas locas, ya resuelta.

Sin embargo, hasta el momento los resultados de dichos controles no han sido publicados. Más aún, la fenilbutazona también se ha utilizado para dopar caballos y galgos de competición. La Federación Equestre Internacional (FEI) prohibió hace tiempo estas sustancias, aunque tolera dosis mínimas como parte de una medicación controlada en caso de enfermedad, con la correspondiente autorización veterinaria.

El aficionado a la tauromaquia se preguntará si el dopaje de los toros es una práctica generalizada en España. No se puede saber. La doctora González Martín prefirió abandonar el estudio de los toros de lidia para dedicarse al análisis de la carne de cerdo ibérico salmantino. Los aficionados se quejan de que los toros de ahora ya no son tan bravos como los de antes. Uno de los deberes de la Ciencia es estudiar el porqué.”

FOXNews.com “Bulls on Steroids? No More, Bullfighting Officials Say,” Saturday, April 26, 2008, comentaba noticias sobre los controles anti-dopaje en “Las Ventas” ese año, reproducidas en El Mundo y en El Pais. Hablaba sobre los controles para detectar esteroides, pero la fenilbutazona no es un esteroide. Noticia similar se reproducía en Popular Science.

Desdramatizar dicen. Bastante drama es el de la muerte de miles de toros en la plaza, como para soportar de que a los pobres bichos los drogan y que esas sustancias ilegales pueden acabar en nuestros platos. ¿Es que nadie puede controlar esta salvajada?

Dicen que en las fiestas de San Isidro, en Madrid, cuentan con un toque claramente moderno: los toros son sometidos a estrictos controles de dopaje para revelar si se han dado las drogas prohibidas.



Los técnicos de laboratorio pueden estar buscando el mismo tipo de drogas que mejoran el rendimiento tomadas por los atletas. Muchos aficionados temen que los toros están siendo drogados con tranquilizantes para que sean menos agresivos, dando al matador una ventaja crucial en la lidia.

Las pruebas de dopaje se han llevado a cabo en la plaza de toros de Las Ventas, considerado por los aficionados como un hogar espiritual de este deporte. Según el diario El Mundo, sólo toros donde se observa un "comportamiento extraño" en el ring se pondrá a prueba. Las muestras de sangre y orina serán analizadas en Madrid y, si dan positivo por una sustancia prohibida, se compara con una muestra "B". Cualquier criador sabe que si drogar a sus toros se enfrentan a una fuerte multa y la pérdida de su reputación en el mundo muy orgulloso de la tauromaquia.

La imagen de un torero pavoneándose participado en un baile con la muerte, como inmortalizó Ernest Hemingway, era sinónimo de España. Muchos aficionados taurinos se quejan, sin embargo, que los toros de hoy son una sombra de las bestias de antaño y tienen pocas posibilidades contra los matadores.

Uno de los principales críticos de España dijo que los toros en la feria de Sevilla hace pocos años fueron "vergonzosos", burlándose de ellos como "gatitos" y llamando a una lucha "una tarde para olvidar."

"A primera vista, parecían toros", escribió Antonio Lorca en el diario El País, "pero en realidad eran gatitos. En vez de rugir, que maullaba. Ellos despertaron la compasión, en lugar de respeto ".

Ha habido una larga tradición de manipulación de los toros, en un esfuerzo para inclinar la balanza a favor del matador. A partir de la década de 1940, surgieron acusaciones de que los criadores eran "afeitados" los cuernos a sus toros, una práctica que desorienta al animal y lo coloca en desventaja. La práctica, que la WSPA Internacional, el grupo de derechos de los animales, lo compara a "rechinar los dientes de alguien operado sin anestesia", fue declarada ilegal por el Gobierno en 1992.

En 1952, el torero Antonio Bienvenida denunció la práctica en público y se negó a luchar contra cualquier toro que hubiera sido manipulado. Muchos otros toreros se negaron a hablar con él y se convirtió en una especie de paria. En 1985 un veterinario en Las Ventas también se hizo pública con las acusaciones de dopaje después de ver varios de los toros que al parecer perdían el equilibrio durante la lidia. Al siguiente año, reveló la presencia de tranquilizantes en la sangre de varios toros.

Los activistas en contra de las corridas de toros, dijeron que la necesidad de pruebas reveló la injusticia de la lucha entre el hombre y el toro.

Alyx Dow, el organismo oficial de lucha contra las corridas de toros (WSPA), dijo: "Nos preocupa que los organizadores están utilizando este nuevo paso para distraer la atención de los otros métodos crueles utilizados para debilitar al toro en el ruedo y el hecho de que todos los toros en última instancia experimente un sufrimiento prolongado y una muerte dolorosa".

Es por una pendiente resbalosa como esa, que en los foros blogísticos y en el discurso activista se relaciona la Tauromaquia, como no, como pasatiempo para ociosos y divertimento de sicarios. Los toros son una transferencia cultural de gente sic y quien los disfrute es un tipo que anda suelto disfrazado de intelectual. La descripción hiperbólica y febril del enemigo lo hace diez veces más grande y hace a la licencia para la ejecución más corta y sobre todo, y lo que es más importante, la caza de brujas cuenta con el entusiasmo de la gente desmadrada.