El perfil de Mohamed VI millonario y generoso, el gran amigo de España.

La revista Hebdaire realizó hace un tiempo un retrato hablado de Mohamed VI el soberano del reino marroquí. Pero fue censurado. Hoy lo reproducimos en sus párrafos vitales y lo actualizamos aunque no sería necesario



El rey de Marruecos, Mohamed VI, hace equilibrios sobre un trono reacio a toda reforma. Poseedor de un poder discrecional desorbitado, y bajo la mirada indulgente de sus compañeros occidentales, está considerado por sus súbditos como una especie de Dios en la Tierra.

Mohamed VI, 51 años, rey de Marruecos desde hace más de una década, proyecta todavía en Occidente la imagen de un "joven monarca moderno y abierto". Su régimen se percibe como un modelo de transición en un mundo árabe en decadencia. Pero de hecho, bajo la capa de un Marruecos cercano a Europa, a Francia y España en particular, paraíso de los expatriados y de los veraneantes ávidos de exotismo a tres horas de vuelo de París o Madrid, se esconde un régimen medieval donde las libertades se ven a menudo pisoteadas.

La realidad es que este "Nuevo Marruecos", aparentemente poco agitado, está lejos de El Dorado idílico que la prensa europea alaba frecuentemente. Mohamed VI, rey millonario de entre pobres, gasta sin miramientos para perdurar el aura de su dinastía, mientras que sus súbditos, infantilizados bajo su tutela, pagan mayoritariamente las consecuencias de una pauperización que genera un caldo de cultivo de islamistas sectarios.

El rey, que controla sectores enteros de la economía del país a través de sus holdings privados (Siger, Omnium Nord-Africain, Sociedad Nacional de Inversiones), y que decidió retirarlos de la Bolsa para no estar bajo los radares de la comunidad financiera y de los medios de comunicación, figura en primerísima posición en la clasificación mundial de reconocidos multimillonarios que realiza la revista americana Forbes, con una fortuna de más de 3.000 millones de dólares. Más que lo homologado a la reina Isabel de Inglaterra. Mientras, su reino se encuentra instalado cada año en la cola del desarrollo humano, según los criterios establecidos por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La personalidad de Mohamed VI, poco conocida y compleja, revela, más allá de la empatía artificial que utiliza respecto a los pobres, un carácter autocrático que ha acabado por reducir el mito de déspota ilustrado.

En Marruecos, se dice a menudo que el humor se detiene en la puerta de Palacio. Se suceden los juicios por "atentado contra la sacralidad de la monarquía". Y no digamos contra los saharauis, sus enemigos más perseguidos y humillados. A los periodistas, caricaturistas o bloggers que se atreven a zaherirle o criticar la corona los envía a prisión o forzados al exilio, inventando pecados graves que nunca cometieron y no es su estilo. La clase dirigente prefiere particularmente los artículos que elogian la "transición democrática", el "buen gobierno", el "desarrollo económico" y el "arraigamiento de la cultura de los Derechos Humanos". Una jerga seductora en la que el "Nuevo Reino", que no obstante ha cumplido ya 15 años, le gusta regodearse.

Mohamed VI ya no quiere artículos que denuncien los abusos contra los que ostentan el poder, los cambios en la política de seguridad, las torpezas diplomáticas o la aristocratización de la economía. Y en Marruecos, Dios quiere lo que el rey quiere. Con el cierre del periódico Le Journal Hebdomadaire el pasado hace 4 años, y el exilio forzado de dos de sus fundadores, el año 2010 comenzó en un paisaje devastado a causa de los meses de maniobras represivas contra la prensa. Los perros guardianes de la imagen de marca de la monarquía ni siquiera tratan bien a los medios de comunicación extranjeros, excepto a los del gobierno de España, dada su fraternidad con el ex-rey Juan Carlos, el mejor amigo de Marruecos. Y organizaciones de Derechos Humanos como Amnesty International son la hez de la sociedad. Las televisiones extranjeras ven cómo se les rechazan regularmente los permisos de rodar en el reino, como le sucedió a Arte hace algunos años, la cual no quería sino algunas imágenes de montaña. Las autoridades jerifianas temieron que la cadena franco-alemana se acercara al orfelinato de Aïn Leuh, cuyos responsables han sido expulsados por proselitismo cristiano.



La censura de periódicos extranjeros también se ha convertido en algo habitual y normal. Los hombres de Mohamed VI no aceptan ninguna publicación, por muy prestigiosa que sea, si el contenido no es de su gusto: Le Monde, Courrier International, Marianne, El País, etc. ni sus correspondientes españolas.

Como valoración de los 15 años de gobierno de su soberano, los marroquíes podrán elegir entre el trato edulcorado de la prensa privada local (sobre todo no confundir con la prensa independiente) y la propaganda elogiosa de los medios de comunicación estatales. Varios números de los semanarios Telquel y Nichane, de los más leídos del reino, han sido censurados por haber cometido el error de publicar un sondeo, realizado en colaboración con el diario francés Le Monde, que atribuye al rey sólo un 91% de popularidad... Un porcentaje que pondría verde de celos a los jefes de estado europeos. Pero en este caso no es el resultado lo que molesta, sino sobre todo el hecho de que la "monarquía no puede ser sometida a valoración", como también opina Khalid Naciri, ministro marroquí de la comunicación.

Incluso una enfermedad real puede dar lugar a la caza del periodista: después de un comunicado del Ministerio de la Casa Real que anunciaba que el rey estaba infectado por un rotavirus, trece periodistas fueron interrogados por haber "puesto en duda la veracidad del contenido del comunicado", según la muy oficial agencia de prensa MAP.

El mito del rey generoso y demócrata se ha venido estrepitosamente abajo

Hace no mucho, la policía invadió la redacción del diario Akhbar El Youm, echó a los periodistas a la calle y cerró la publicación, sin la mínima decisión de la justicia. El motivo: un dibujo del caricaturista Khalid Gueddar que representaba a un joven primo del rey. El mismo mes, Driss Chahtane, director del semanario Al Michâal, fue condenado a un año de prisión por haber irritado en exceso a Su Majestad. Hoy día, no queda casi nada de la libertad conseguida por algunos diarios independientes en el periodo de entre-reinos.

El régimen de Mohamed VI ha sacado incluso provecho de la imagen positiva de esta prensa dinámica, diversificada y profesional que acompañó su ascenso al trono, además de beneficiarse de un estatuto moderno obtenido con la Unión Europea, del sostén complaciente de varios países del continente, y de una clase política educada en la reverencia. El monarca sólo quiere guardar la carcasa brillante de la prensa. El contenido crítico lo rechaza.

Uno de los slogans del Nuevo Estado Marroquí, es que la variedad de prensa en el país conduce al error. De los 618 periódicos editados, sólo algunos se mantienen en el candelero, y los diarios más vendidos apenas pasan de los 12.000 lectores. Desde 2004 0 2005, para acabar con la libertad de tono que irrita a las altas instancias, el régimen hizo algo a gran escala. Magistrados, políticos y policía secreta se unieron para acabar con uno de los últimos bastiones de la libre expresión en el país. Después de la utilización, por parte del rey y para su propio provecho, de la economía, la política, los Derechos Humanos, la caridad, la religión, el deporte y la cultura, los medios de comunicación no pueden sin duda escaparse mucho tiempo a la "visión real". Incluso la blogosfera ha tenido lo suyo con el arresto de media docena de periodistas de internet, cuyo único error fue creer en los "avances" de Mohamed VI.

En cuanto a las exacciones cometidas bajo el reinado de Hassan II, Mohamed VI ha rechazado girar la oscura página del reinado sangriento de su padre. Decidió organizar una falsa puesta en escena de reconciliación con las familias de los opositores desaparecidos, sin reconocer la responsabilidad del aparato de seguridad del que él ha heredado la carga y los hombres, todavía asentados sobre sus poderes y privilegios. Un ejemplo de esto es el general Hosni Benslimane, jefe de la poderosa Gendarmería Real a pesar de tener numerosas órdenes internacionales de arresto, emitidas por la justicia francesa y española.



Numerosos opositores de Hassan II, antiguos prisioneros políticos, sobre todo de la extrema izquierda estudiantil de los años 1970 y 1980, han sido por este hecho generosamente aupados a puestos importantes. Hoy se han convertido, con vergüenza de los demócratas, en los portavoces de la "nueva vanguardia de los Derechos Humanos". En consecuencia, las prácticas del pasado como la tortura y el encarcelamiento perduran, afectando a los detractores de la Corona, ya sean estudiantes de izquierda, independentistas saharauis, barbudos islamistas o simple manifestantes excedidos por el precipicio social que separa los pudientes de los necesitados. Como es el caso de aquéllos que se han rebelado en los cuatro rincones del reino para gritar su cólera contra el alza vertiginosa de los precios de los productos de primera necesidad, aceite, azúcar, leche y harina. Productos que en su mayoría salen de las fábricas del rey.

La nueva élite que rodea a Mohamed VI, hombres de unos cuarenta años formados en las mejores universidades, francesas o norteamericanas, constituye una tecnocracia ávida de éxito social y poco interesada por los asuntos políticos, si no es para acudir rápidamente y adherirse al nuevo Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), una formación ultraconservadora, partidaria de una línea nacional-monárquica. Ésta incluye la promoción de un "Marruecos en Movimiento" (expresión nacida del marketing de la realeza, dirigido a Occidente), así como las grandes canteras del desarrollo (especialmente turísticas), que son en realidad unas esconde-miserias para la mayoría de marroquíes, y donde la depredación económica del primer círculo de cortesanos del rey se erige como modelo de desarrollo.

En cuanto a la condición de la mujer, numerosos artículos alabadores y el entusiasmo de las políticas occidentales sólo han retenido la imagen de Lalla Salma (la esposa del rey), que representa a ojos del mundo la marroquí liberada: "la plebeya convertida en princesa", retomando la expresión glamorosa del semanario francés Paris-Match. Pero la reforma de la Moudawana (código de la mujer y de la familia) no ha cambiado realmente la situación de las mujeres. Más del 80% de las bodas con menores se siguen autorizando, con el consentimiento de los caciques de Palacio, guardianes de tradiciones anacrónicas, celosos de sufrir la ira de una población muy conservadora, ahora dirigida por los numerosos movimientos islamistas que florecen en los suburbios de las grandes ciudades, verdaderos feudos de los radicales

Considerado como un remanso de paz donde el estatuto religioso del Jefe de los Creyentes es la pantalla de protección contra el islamismo creciente. Marruecos ha conocido los atentados de Casablanca del 16 de mayo de 2003. El mito del rey salvador se debilitó ese día. Lo que marcó el inicio de un baile de bombas humanas y de la exportación de kamikazes marroquíes a Irak e incluso hasta el corazón de la tragedia madrileña del 11 de marzo de 2004. De repente el régimen de Mohamed VI juega fuerte la carta de la seguridad, condenando a los detractores progresistas y censurando los medios de comunicación favorables a un régimen más democrático. Y finalmente aniquilando a una clase política ya reducida por cuarenta años de poder absoluto y de terror bajo Hassan II.

La colaboración eficaz y diaria de los gendarmes (reales) marroquíes con la Guardia Civil española con motivo de la oleada de inmigración ilegal, que comprende a subsaharianos y exiliados sirios, ha hecho que la colaboración de los ministros del interior marroquí y español sea íntima. Y eso viene al caso con las prisiones marroquíes que está llenas de inmigrantes entregados a Marruecos, en caliente. Lo que sigue es una visión parcial.

Funcionarios de prisiones marroquíes serán formados durante este año con fondos de la Agencia Española para la Cooperación Internacional y el Desarrollo (AECID), dijeron a los medios fuentes de esa entidad.

Un grupo de diez altos responsables de la Delegación General de Prisiones de Marruecos viajó el pasado diciembre a España para visitar durante una semana diversas instituciones penitenciarias en Madrid y Barcelona y estudiar el funcionamiento del sistema español
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La dirección penitenciaria debe decidir sobre qué aspecto quiere profundizar en la formación de sus funcionarios, gracias a una partida presupuestaria reservada este 2014 por AECID dentro de su programa "Massar" para promover el buen gobierno y las prácticas democráticas dentro de los países árabes.

La dirección penitenciaria marroquí afirma que está muy interesada en promover los derechos humanos dentro de las cárceles y afirma que está dispuesta a polemizar en público con aquellos presos que alegan haber sido objeto de torturas o tratos degradantes dentro de las cárceles marroquíes.

Según Amnistía Internacional más de la mitad de los internos españoles cumplen condena en la prisión de Tánger, una cárcel en la que los reclusos viven hacinados, con falta de higiene y sin acceso al agua caliente, según Amnistia Internacional y Asochofer, la asociación que agrupa a conductores y camioneros, uno de los sectores con más integrantes en las cárceles de Marruecos acusados de traficar con drogas. No hablamos aquí de los inmigrantes ilegales.

El centro, conocido como Satfilage, cuenta con el doble de reclusos de lo que su capacidad permite. Tras él, se sitúan por número de españóles encarcelados, la cárcel de Tetúan, al norte del país; la prisión de Nador; Casablanca; la cárcel de Rabat, y la prisión de Agadir.

Amnistía Internacional ha venido denunciando, en sus últimos informes, el aumento de las torturas y los malos tratos que sufren los presos, no ya sólo durante su estancia en prisión, sino también en los interrogatorios policiales.

Tras los atentados de Casablanca, el Reino alauí adoptó una nueva Ley antiterrorista y, según la Asociación pro Derechos Humanos, se produjo un “incremento notable” de las denuncias de malos tratos ante la “pasividad” de las autoridades de Marruecos. Por su parte, Asochofer recogió, durante este año, una serie de misivas, enviadas por un grupo de reclusas españolas, en las que denunciaban el hacinamiento y las condiciones de las celdas en la prisión de Tánger.

Y es que en las cárceles de Marruecos tanto los presos españoles como del resto de nacionalidades viven en condiciones totalmente infrahumanas, sufren continuas vulneraciones de sus derechos y libertades fundamentales, no se respeta la presunción de inocencia, se hace un excesivo abuso de la prisión preventiva, explica Miguel Plata desde Plataforma Presos Marruecos.

Señala que los reos comparten por ejemplo una celda de 10 metros cuadrados en las que pueden vivir hasta 20 personas. Otro de los problemas que más han denunciado los presos es la mala calidad de la comida que repercute en la salud de los presos. Denuncia que a todas las vejaciones físicas hay que añadir los problemas psicológicos de los presos.



Los testimonios de los españoles que han pasado por las cárceles de Marruecos son terroríficos.

En una entrevista a la cadena SER un preso narraba desde la prisión de Tanger que cada celda, de unos 12 metros cuadrados, alberga a unas 30 personas. "Dormimos hacinados, sin camas ni mantas, está todo lleno de ratas y cucarachas". Un preso que salió en libertad recuerda que "había veinte camas para 40 presos, y quien quería una tenía que pagar 400 euros. Había muchos que sólo estaban mal de la cabeza, más que una prisión era un manicomio". El testigo detalla que comían en la celda y los cacharros se levaban en el agujero que hacía de retrete.

Fidel, uno de los presos indultados por Mohamed VI, contaba a los medios que las condiciones eran pésimas: “Cuando lo pienso me dan ganas de llorar. Tienes miedo todo el tiempo, porque mezclaban a gente que, agobiada por la vida, había traficado con algo de hachís, con gente que había matado, con hombres que estaban locos... Allí la gente es muy agresiva. Los presos antiguos te amenazan continuamente: ‘Si no me das tabaco, te rajo’. ‘Si no me das dinero, te rajo o te quemo cuando duermas’. 20 personas en 11 metros cuadrados, durmiendo en el suelo, como sardinas, sobre una manta. Un cuarto de baño que es un agujero en el suelo del que salen ratas y de todo", detalla.

Uno de los españoles indultados por el rey de Marruecos, Mohamed VI, estuvo en huelga de hambre en la cárcel y otro era reclamado por un comité europeo de familias de presos que denunciaban las condiciones en las que se encontraban en los centros penitenciarios del país magrebí.

El Relator de la ONU contra la Tortura, Juan Méndez, dijo en su última visita a Marruecos en septiembre de 2012 que en el país dicen que está apareciendo cierta cultura de los derechos humanos, pero ello no impide el recurso "muy frecuente" a los malos tratos en los delitos comunes, que es "casi sistemático" en acusaciones de terrorismo u otras.