¿Pueden los microchips producir cáncer?



El invento de los microchips en animales urbanos fue un gran hallazgo para los dueños. Encontrar un perro perdido es un calvario. Ahora es fácil. La noticia de que pueden producir cáncer causa alarma y más en EE.UU. en que la Food and Drugs Administración (FDA), oficial, los ha aconsejado como útiles para seres humanos

Comienzan a aparecer informaciones sobre estudios que apuntan a que los animales que llevan un Chip implantado desarrollan cáncer. Ya se han publicado varios artículos en la revista Despertares que demuestran que hay mucha gente sobre todo en EE.UU. que quiere que los próximos en llevar los chips seamos los humanos (con mil excusas pseudomédicas o sociales o militares pero con carácter obligatorio) lo cual nos deja un poco moscas del rebaño. ¿Nos van a dejar en paz?

Las ordenanzas municipales sobre Tenencia Responsable y Control de Perros en la Vía y Espacios Públicos, establecen en Estados Unidos la obligatoriedad de los dueños de mascotas de colocar un microchip a sus perros, gatos, conejos, etc… para poderlos ubicar e identificar rápidamente en caso de extravío o a pedido de alguna autoridad municipal o estatal.

Estudios realizados en ese país sobre todo, pero también en Gran Bretaña y en Europa, demuestran que la implantación de chips podría estar relacionada con la aparición de tumores malignos. Los experimentos un tanto aleatorios y no oficiales que fueron realizados casi todos sobre perros abandonados aunque con chip, arrojaron un porcentaje superior al 65% de haber desarrollado células conectadas con el cáncer o tumores cancerosos. Tal cosa apareció un una revista médica inglesa hace meses.

La identificación electrónica mediante microchips no implica dolor ni infecciones para las mascotas y tiene un alto grado de efectividad -según las experiencias-. Pero tal costumbre no ofrece garantías médicas porque con el tiempo éstos microchips pueden producir tumores malignos, lo cual tampoco se ha probado médicamente…



El pequeño microchip es del tamaño de un grano de arroz, se implanta bajo la piel de la mascota, con cualquier procedimiento de vacuna de ese tipo, y sí es práctico porque permite la identificación electrónica del animal.

Si la mascota se extravía, se envía inmediatamente un boletín de búsqueda a todos los establecimientos interconectados a las Clínicas Dr. Pet, las cuales están constantemente verificando los códigos de los animales reportados como extraviados o perdidos. La implantación del chip sin dolor, es corriente en perros y gatos y dura de por vida.

Hace años, cuando la todopoderosa organización para la administración de alimentos y drogas aconsejó sin remilgos ni grandes pruebas que el implante de microchip era positivo en humanos. La FDA oficial quizás cediendo a la presión de empresas que fabrican los microchips VeriChip, estableció esa obligatoriedad de poner chips a determinadas gentes por si podían perderse como un perro vagabundo.

En todo caso la opinión generalizada es que la FDA debió olvidar o mencionar la existencia de estudios científicos universitarios que desde mediados de los 90 venían asociando estos dispositivos de fácil identificación de mascotas con la aparición de tumores malignos en entre 1% y 10% de animales de laboratorio (ratas, gatos y animales salvaje en peligro de extinción).
Lo peor es que los microchips se han “humanizado“. Es decir que hay instituciones (algunos hospitales, la policía o el ejército) que los establecen obligatoriamente en algunos casos.

Se calcula que más de 2.000 humanos (y obviamente millones de animales domésticos) han sido implantados a través del tiempo con microchips en Estados Unidos y Canadá llegando incluso a recomendarse su aplicación a niños, enfermos, exreclusos, empleados, inmigrantes, militares…

Los oncólogos norteamericanos afirman que de ningún modo permitirían que ellos mismos o sus familiares fueran implantados. Pero si tienen otras obligaciones y olvidan el problema, pronto se van acordar porque llegarán multitudes a urgencias que lo que tiene es un microchip. Sobre todo lo notarán los médicos militares, aunque por ahora el presidente Obama no ha dicho ni mú, porque bastante tiene con los drones y los espías como Snowden.