Nace el Terminator biónico, capaz de autorreplicarse, superior al Iron Man del ejército norteamericano



Científicos norteamericanos, inspirados en la película 'Terminator', aseguran haber creado nuevas partículas biónicas mezclando semiconductores inorgánicos con proteínas orgánicas.

The Terminator es una película norteamericana de ciencia ficción y acción de 1984, dirigida por James Cameron, coescrita entre Cameron y William Wisher Jr. y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton y Michael Biehn. El filme, rodado en Los Ángeles. Schwarzenegger interpreta al Terminator, un cyborg asesino enviado a través del tiempo desde el año 2029 a 1984 para asesinar a Sarah Connor, interpretada por Hamilton. Biehn es Kyle Reese, un soldado también enviado desde el futuro con la misión de proteger a Sarah. Fue estrenada en octubre de 1984.

Aunque no se esperaba que fuera un éxito comercial o de crítica, Terminator encabezó la taquilla norteamericana durante dos semanas y ayudó a lanzar la carrera cinematográfica de  Cameron y consolidar la de Schwarzenegger. Se han rodado tres episodios: El juicio final (1991) y “La rebelión de las máquinas” (2003) y “Terminator Salvation” (2009); actualmente se está preparando un restreno de la saga. En 2008, The Terminator fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos para ser preservada en el National Film Registry (Registro Nacional de Cine), siendo considerada «cultural, histórica o estéticamente significativa».

 La forma de Terminator, el cyborg asesino, está basada en diferentes pesadillas que Cameron tuvo estando enfermo, participando luego en la idea con varios storyboards. La película supuso toda una revolución por sus efectos especiales innovadores para la época y el diseño del cyborg.

Terminator significó un punto de inflexión en el mundo de las películas de ciencia ficción y en el cine en general por los mencionados efectos especiales, los cuales fueron obra de Stan Winston, productor y diseñador de robots para películas: famoso por haber diseñado los robots para Jurassic Park, Doom (basada en el popular videojuego del mismo nombre), Constantine, Big Fish, Inteligencia Artificial, Aliens, Depredador y Edward Scissorhands entre otras.

El diseño del endo esqueleto de Terminator fue realizado en metal y necesitó de un mando a distancia para poder controlarlo. En las escenas que se ve al robot de cuerpo entero, éste estaba animado mediante la técnica de stop-motion.


Cuando algún crítico amateur comentó ante Stan Winston, el padre del cyborg cinematográfico…..¿ Y ahora qué es lo que va a inventar?”, Winston le respondió:..ahora sí viene lo bueno..”. Se refería la posibilidad aún remota de que naciera un cyborg de verdad, aunque era todavía un secreto a nivel científico.

Winston sabía que, tras años de largos experimentos, científicos de las universidades de Michigan y Pittsburgh habían logrado obtener partículas biónicas a través de un complicado 'cóctel' : la mezcla de sustancias orgánicas con semiconductores artificiales, según informó 'The Guardian'.

Como aseguraban los mismos investigadores de EE.UU., al principio  durante sus experimentos no buscaban un cyborg que 'esclavizara' al mundo creando un ejército de robots, sino inventar un nuevo biocombustible, aseguran. El crear un terminator semihumano no figuraba entre sus planes.

Las partículas microscópicas que tienen potencial para crecer hasta el tamaño de un Terminator, están compuestas de teluro de cadmio, que se utiliza en la fabricación de paneles solares y del citocromo C, una proteína vegetal que acelera el transporte de electrones durante el proceso de fotosíntesis. Una mezcla de estos elementos permite reproducir el proceso que permite a las plantas convertir la luz solar en energía.

Según los científicos, si eligen de manera correcta el tamaño y la composición de las enzimas de partículas biónicas, estas serán capaces potencialmente de autoreplicarse, autorecrearse. Esto significa que la perspectiva de creación de una raza de cyborgs capaces de recuperarse de forma independiente puede no estar muy lejos.

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Este biónico fue creado por la compañía Shadow Robot y se ha convertido en la principal atracción del Museo Nacional Aeroespacial del Smithsonian, en Washington, EE.UU.  

El coste de su elaboración, que incluye 28 partes artificiales y órganos sintéticos como páncreas, pulmones, bazo y hasta el sistema de circulación (la tecnología más avanzada en biomedicina), se estima en un millón de dólares.

El robot está controlado a distancia desde una computadora y, como indican sus creadores, su inteligencia artificial está limitada a programas similares a la aplicación Siri de iPhone de Apple.
Pero los científicos de las universidades de Michigan y Pittburgh saben que el verdadero Terminator biónico es el suyo.

En principio la "nanotecnología" se usa  para definir las ciencias y técnicas que se aplican al  nivel de nanoescala o microescala, tienen mucho que ver en estos adelantos unas medidas extremadamente pequeñas "nanos" que permiten trabajar y manipular hasta las estructuras moleculares y sus átomos. El desarrollo de esta disciplina se produce a partir de las propuestas del científico Richard Feynman.
 
Eso incluye el estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a esa escala diminuta, y la explotación de fenómenos y propiedades de la materia a esa escala.

A Eric Drexler, se le considera uno de los mayores visionarios sobre este tema. Ya en 1986, en su libro "Engines of creation" (máquinas de creación) introdujo a los científicos a las promesas y peligros de la manipulación molecular. Actualmente preside el Foresight Institute.

Un material determinado puede presentar, a escala nanométrica, propiedades físicas, químicas y biológicas nuevas y poco comunes, muy distintas a las que tendría a nivel micro o microscópico. Al pasar de escala microscópica a nanométrica, un material puede convertirse de blando a duro, de inerte a reactivo, de líquido a sólido, de aislante a conductor, de incombustible a combustible… Muchos científicos incluido Vest creen en que la nanotecnología nos llevará a una segunda revolución industrial en el siglo XXI.

Cuando se manipula la materia a la escala tan minúscula de átomos y moléculas, demuestra fenómenos y propiedades totalmente nuevas. Por lo tanto, científicos utilizan la nanotecnología para crear materiales, aparatos y sistemas novedosos y poco costosos con propiedades únicas y eso parece haber sido aprovechado por los científicos de Michigan y Pittsburgh.
 

Los avances nanotecnológicos protagonizan multitud de desarrollos con una gran repercusión en su instrumentación industrial o social, para el futuro. 

También se sabía que Estados Unidos quiere trajes a lo "Iron Man" para sus soldados y que sus científicos estaban trabajando en un proyecto para desarrollar una armadura inteligente que le confiriera una fuerza extraordinaria a sus tropas. Para crear este traje similar al del cómic Iron Man, los militares han solicitado la ayuda de la industria tecnológica, los laboratorios del gobierno y las universidades. En ocasiones anteriores, el ejército utilizó otros exoesqueletos para minusválidos, para permitir a los soldados cargar objetos pesados y nuevas armas.



La idea es que los materiales inteligentes puedan monitorear la temperatura corporal, el ritmo cardíaco y los niveles de hidratación. El exoesqueleto, que puede añadirse a los brazos y piernas, funcionará probablemente con un sistema hidráulico para aumentar la fuerza de su portador.

Y crearon el Traje Liviano para Operaciones de Asalto Táctico (TALOS), que además de tener un marco como el de los exoesqueletos, contará con capas de materiales inteligentes equipadas con censores y hasta un ordenador portátil  estilo de las gafas inventadas por Google. En una entrevista con un medio norteamericano, Gareth McKinley, profesor del MIT, comparó la armadura futurista con las que solemos ver en las películas de Hollywood.

También, la compañía Intelligent Textiles recibió fondos del gobierno británico por un valor de 375.000 dólares para desarrollar equipos de última tecnología que permitan a sus soldados reducir el grado de carga física.

"Lo que se necesita es una serie de sistemas dentro de una armadura de combate que combine un exoesqueleto con una coraza inteligente, con pantallas para monitorear la salud, y tenga además un arma incorporada", explicó el teniente coronel Karl Borjes, asesor científico del comando de investigación, ingeniería y desarrollo del ejército norteamericano. En síntesis, una armadura de avanzada. Según Chris Faris, sargento mayor del ejército estadounidense, "ninguna industria puede construirla".

Por esta razón, las fuerzas armadas convocaron a organizaciones dedicadas a la investigación y al desarrollo, a la industria privada, a los laboratorios del gobierno y al mundo de la academia para contribuir con ideas. El ejército cree que es muy probable que el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, participe en el diseño. Pero aunque no se esperaba las dos universidades de Michigan y Pittburgh se adelantaron a las del legendario MIT y se han adelantado en presentar el Terminator biónico capaz de matar.

Actualmente, un equipo del MIT está trabajando en una armadura líquida, compuesta por fluidos que se transforman en un material sólido cuando se les aplica un campo magnético o una corriente eléctrica.